Como bien recordarás -porque te lo contamos en su momento-, el primer varapalo que el coronavirus propinó a la industria automotriz fue el fin de los salones. Al menos, al estilo clásico, pues bien es cierto que las marcas no han parado de presentar novedades en los últimos meses.
Pero, desde luego, la visión de una gran feria presencial -con coches que puedas ver y tocar- es, todavía, un eco lejano de un pasado que no volverá… o, si nos ponemos optimistas, de un futuro que aún no recuperaremos.
No obstante, existe un lugar en el cual esto no se cumple: China. Sí, el lugar de origen de la pandemia permanece -de alguna manera- al margen de la ‘nueva normalidad’. Y, por eso, su sector automovilístico no se ha cortado un pelo a la hora de organizar su Salón de Pekín.
El escaparate del dragón
Así las cosas, la capital del país se encarga de acoger -en relevo de Shangái, con la cual se turna por bienios- la edición 2020 del ‘Auto China’. Esta feria ha crecido en relevancia al mismo ritmo que la propia industria china, manteniendo un récord de visitantes cifrado en torno a las 800.000 personas. De todos modos, los organizadores ya cuentan con que este guarismo no mejorará debido al terror que el Covid sigue imponiendo.

Por supuesto, ante una oportunidad así, todos los fabricantes occidentales con presencia en el país -VW, Honda, GM…- han animado a sus filiales asiáticas a presentar en ellas sus propuestas. Muchas de ellas, como viene siendo costumbre, tendrán aquí su ‘premiere’ comercial.
Eso sí, el gran ‘campanazo’ lo van a dar -como no puede ser de otro modo- las marcas autóctonas. Desde los niveles más accesibles -representados, por ejemplo, por Chery, Dongfeng o BYD- hasta la cumbre de los premium -con Lynk & Co como gran estrella-, la industria automotriz china aprovechará la ocasión para demostrar con sus propuestas que el futuro mercantil del coche eléctrico les pertenece. Al menos, de momento…















