Por lo general, los últimos cruces entre el motor y la política no han sido -precisamente- placenteros. Especialmente, si recordamos la presión leonina de las normativas anticontaminación impuesta por Bruselas. O, mucho más cercano, un Plan Moves que no ha terminado de satisfacer a la industria de nuestro país.
Sin embargo, las últimas noticias en este ámbito parecen traer -ahora sí- un rayo de esperanza para un sector que sufrió como pocos las consecuencias del confinamiento… y aún continúa reinventándose a toda marcha.
Las última declaración del Gobierno podría -si se cumple- sentar un antes y un después, especialmente en lo referido a la movilidad eléctrica. Y es que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha acordado la creación de un consorcio mixto -con participación pública y privada- que levantará la primera fábrica de baterías en suelo nacional.
Un proyecto integrador
El anuncio -refrendado por la Ministra de Industria, Reyes Maroto, en el marco del Congreso Federal UGT-Fica- prácticamente coincidió con la visita institucional del S.M. el Rey Felipe VI y el Presidente del Gobierno a la fábrica de Seat en Martorell. Coincidencia feliz, pues la firma española tiene mucho que decir en el proyecto: junto a Iberdrola y la Adminsitración, levantarán y dirigirán la futura factoría.
De hecho, si se confirman los rumores, Seat será -además- su cliente preferente, pues las células fabricadas en España podrían alimentar el propulsor de un nuevo modelo urbanita que llegaría para sustituir al actual Mii eléctrico. De momento, tanto Wayne Griffiths -CEO de Seat- como Herbert Diess -presidente del Grupo Volkswagen- guardan silencio.
Con el anuncio aún reciente, algunos detalles del plan todavía quedan por decidirse… como, por ejemplo, el emplazamiento de la futura planta. No obstante, hay fuentes que sugieren que la Generalitat catalana ha ‘movido ficha’ para ofrecer al nuevo consorcio los terrenos de Zona Franca que, hasta hace poco, ocupaba Nissan.















