No fue el primer Seat, pero sí el que consiguió algo parecido al Ford T en Estados Unidos o el VW Beetle en Alemania: que la gente comprobase que podían acceder a medio de transporte privado, más allá de la bicicleta, la moto… o el caballo. Nos referimos, cómo no, al Seat 600, que no era sino un producto bajo licencia Fiat -no sería el último, ya que los modelos originalmente de esta firma eran todos de procedencia transalpina- que se fabricaba en España.
Aunque tanto en nuestro mercado como en el italiano ese coche se dejó de vender hace décadas, lo cierto es que durante la década de los 90, Fiat siguió ofreciendo un ‘Seicento’, adaptado a los nuevos tiempos e, incluso, un poco más microurbano -aún-.
Sin embargo, han pasado años desde que esa cifra dejó de estar dentro del listado de modelos de la firma transalpina; ahora la recuperan para darle un hermano mayor al Fiat 500. El nuevo 600e, aunque la marca lo cataloga como su ‘regreso al segmento B’ -que, para hacerse una idea, es el que hasta hace poco estaba representado por un modelo como el Fiat Punto-, es más bien un B-SUV, que en principio va a convivir con el 500-X, que también desempeña el mismo papel.
Hablamos, por tanto, de modelos derivados de urbanos, como el Seat Arona, el VW T-Cross, el Renault Captur, el Hyundai Bayon, el Ford Puma… y así un enorme listado de vehículos, que han ido ocupando el lugar y desplazando los más clásicos Seat Ibiza, VW Polo, Renault Clio, Hyundai i20 o Ford Fiesta, entre otros. Sin embargo, el Fiat nace, frente a todos ellos, con un factor diferencial que ya deja intuir su nombre: es un vehículo exclusivamente eléctrico.
El vehículo, que mide 4,17 m de longitud, recuerda claramente al Fiat 500e, sobre todo en el frontal. Su estética es personal y llamativa, incluso dentro de sus rivales dentro del grupo Stellantis, con modelos como el Jeep Avenger -más cuadrado y ‘robusto’- o el Opel Mokka -de imagen más deportiva-.

Disponible en dos versiones -RED, de precio más ajustado; y ‘La Prima’, con un aspecto más lujoso-, puede incluir tecnologías como los faros delanteros y traseros de led, el portón trasero con apertura eléctrica o el sistema de acceso y arranque manos libres.
El interior está configurado como un cinco plazas, más un maletero de 360 litros, de tal forma que puede ser una solución interesante para quien le gustase el 500e, pero se les quedaba corto de espacio y practicidad. El 600e destaca también por contar con un buen número de lugares para dejar objetos… y también porque su salpicadero, idéntico al del 500, es un buen ejemplo de cómo algo puede ser moderno, pero sencillo.
Así, se ha decidido incluir un sistema multimedia con una gran pantalla de 10″ -lo cual equivale a 26 cm en diagonal-, pero manteniendo mandos físicos, como la hilera de botones de la climatización. Más discutible puede ser el hecho de haber reemplazado la clásica ‘palanca’, para elegir el modo de avance o retroceso -este tipo de modelos eléctricos no tienen caja de cambio como tal-, apostando en su lugar por unos botones.
Hemos mencionado la parte multimedia, de nuevo idéntica a la del 500e -y a la de los Fiat más recientes… y también semejante a la de algún Alfa, como el Tonale-, con una claridad y una resolución más que buenas, un amplio número de funciones, navegación conectada o información de puntos de carga cercanos, parking… todo ello cortesía de TomTom. Y aunque también es posible actualizar los mapas de la navegación, no parece que, por ahora, las actualizaciones puedan tener que ver con el propio sistema en sí u otros dispositivos del vehículo.
Con todo, el nivel de conectividad que proporciona el llamado UConnect es correcto y el mejor ejemplo es la posibilidad de vincular el coche con una app para realizar de forma remota ciertas acciones, como encender las luces, activar el claxon, abrir o cerrar los seguros de las puertas y pre-climatizar el habitáculo antes de que te subas en él. Asimismo, el coche es compatible con los protocolos Android Auto y Apple Car Play, además de contar con varias tomas USB, tanto de tipo A como C.
El resto de tecnologías del interior también son conocidas: modernas, pero ninguna sorprendente. Contará con un sistema de iluminación ambiental que fruto de disponer de ocho colores puede ofrecer hasta 64 variaciones distintas; tampoco falta un cargador inalámbrico para el móvil, asiento del conductor con masaje, climatizador y el cuadro de mandos digital de 7″.
Pero el gran reclamo, lógicamente, en su condición de modelo completamente enchufable. Con la información facilitada, queda claro el parentesco del modelo con las variantes eléctricas de los Peugeot 2008, Citroën DS3 Crossback y Opel Mokka. Así, cuenta con un motor de 156 CV -suficiente para acelerar de 0 a 100 en nueve segundos- y una batería de 54 kWh de capacidad.
Los datos facilitados hablan de una autonomía de 406 km de media o de hasta 604 km en entornos urbanos, lo cual sería un consumo real de récord, incluso mejor que los 15,1 kWh que declara Fiat. Los tiempos de carga, teniendo en cuenta que es compatible con potencias de hasta 100 kW, le permiten alcanzar el 80% -aunque Fiat no especifica el punto de partida- en menos de 30 minutos.
Como sucede en el 500e, este 600e incorpora un buen número de asistentes a la conducción, hasta el punto de que anuncia un nivel 2 de conducción autónoma, algo que ocurre cuando el modelo lleva un control de velocidad adaptativo y con función stop/go, así como un asistente de mantenimiento de carril que, junto con el anterior, permiten liberar de gran parte de carga a la persona que conduce.
El resto de ayudas son las habituales: lector de señales de tráfico, de frenada automática en caso de emergencia -capaz de detectar peatones y ciclistas-, aviso de presencia de otros vehículos en el ángulo muerto de los retrovisores o una cámara de visión 180º -no dispone de conjunto de cámaras 360º-.

El nuevo 600e ya ha anunciado sus precios: 34.537 euros para el Red y 39.337 euros para el ‘La Prima’, con promociones de la marca, pero sin incluir posibles rebajas gubernamentales. ¿Qué significa esa cantidad? En el caso del Red, supone unos 6.000 euros más caro que un 500e de 95 CV, menos amplio y equipado.
Y en comparación con un 500X, con versión gasolina microhíbrida, 130 CV, cambio automática y un equipamiento razonable, pero menos sofisticado, hablaríamos que 600X es unos 8.600 euros más caro.
¿Qué pasa con la ciberseguridad?
Pues que Stellantis, grupo al que pertenece Fiat, la tiene presente… al menos, en lo que es su reporte anual de 2022. Allí se asegura, por ejemplo, que «el Nuevo GSR -en referencia a la nueva ‘regulación de seguridad de los vehículos-conducirá, hasta los plazos programados en 2024, 2026 y 2029, a la implementación gradual de un conjunto variable de tecnologías de seguridad activa y pasiva, según el tipo de vehículo y clasificación. Los elementos significativos para los vehículos más comunes incluyen, además de la certificación del fabricante para las características de ciberseguridad y la aplicación relacionada en los vehículos, características obligatorias como frenado de emergencia avanzado, control de velocidad inteligente, asistencia, mantenimiento de carril de emergencia, somnolencia y atención del conductor…».
En el mismo informe, aseguran que sus vehículos, así como los vehículos fabricados por otros fabricantes de equipos originales («OEM»), contienen sistemas complejos que controlan varios procesos del vehículo, incluidas las funciones de motor, transmisión, seguridad, dirección, frenos, ventanas y cerraduras de puertas. Estos sistemas de control electrónico, que están cada vez más conectados a sistemas externos basados en la nube, son susceptibles al delito cibernético, incluidas amenazas de interrupciones intencionales, pérdida de control sobre el vehículo, pérdida de funcionalidad o servicios y robo de información personal».
En todo caso, donde más directamente se hace referencia a la ciberseguridad en los vehículos es cuando aseguran que «proteger los datos de los clientes y nuestros vehículos de las amenazas de ciberseguridad es una prioridad para Stellantis. Los procesos de Stellantis sobre ciberseguridad afectan a todas las divisiones involucradas en los automóviles conectados, desde el diseño hasta el desmantelamiento. Se establece una evaluación específica de ciberseguridad de extremo a extremo para todos los nuevos diseños, en componentes electrónicos integrados -infoentretenimiento, telemática, puerta de enlace- y en la plataforma de TIC externa para vehículos conectados».
Siendo esto así, habría sido una oportunidad dedicar algún apartado de la nota de prensa del nuevo 600e a destacar que el vehículo cumple con la normativa de ciberseguridad UNECE/R155, así como a especificar qué tipo de certificado de ‘vehículo ciberseguro’ ofrece.
En este sentido, recordamos el primer modelo que lo pudo demostrar ha sido una moto eléctrica, la Nuuk Cargopro, que ha obtenido el certificado en ciberseguridad en vehículos de AENOR, tras superar el test EUROCYBCAR -cuya CEO y fundadora es Azucena Hernández– que aplica la metodología ESTP y según los requisitos de la normativa UNECE/R155. Un certificado que fue entregado de manera oficial a Nuuk hace ahora justo un año.
Respecto a la UNECE/R155, llevamos tiempos hablando sobre ella en HackerCar y de cómo será de obligado cumplimiento para todos los nuevos modelos que se homologuen desde julio del año pasado y para todos los modelos nuevos a la venta desde julio de 2024.















