Los últimos años de progreso en el sector del automóvil y la movilidad son un buen ejemplo de lo cercano que puede llegar a ser el futuro. Lo que, hasta hace bien poco, no eran más que experimentos en garajes cerrados, hoy ya se llevan a cabo en carreteras. Y, en no pocas ocasiones, mezclados entre el tráfico de un día normal.
Nos referimos, cómo no, a la conducción autónoma. Un fenómeno que ya empieza a abrirse camino como servicio utilizable en según qué vehículos -como el que ya está a la venta en Japón- y en según qué lugares y situaciones -por ejemplo, las interminables ‘interestatales’ de EE UU-.
Con vistas a que suceda lo mismo en Europa, el proyecto ‘C-Roads’ trabaja desde 2019 para ‘digitalizar’ las carreteras del continente. Dicho proyecto cuenta con una subplataforma propia en cada uno de los países miembros de la Unión. Y, en el caso de Italia, la suya ya está mostrando resultados gracias al respaldo de Stellantis.
Hacia una automatización total de los viajes largos
Con sede en la región de Trento, la conocida como ‘Autostrada del Brennero’ ha servido como escenario para el ‘ensayo general’ de los sistemas de transporte cooperativo que compondrán la futura plataforma. En ella, los vehículos conectados intercambiarán información entre sí mismos y las infraestructuras inteligentes de las vías, a fin de lograr un guiado donde la aceleración, la frenada y la selección del carril sean completamente automatizados.
Dos vehículos del consorcio -un Fiat 500X y un Maserati Ghibli-, dotados con la tecnología pertinente, han sido capaces de autodirigirse con un nivel de autonomía homologable al SAE 3. A lo largo de las pruebas, la información que recibían de las infraestructuras les permitía reaccionar a obras en la calzada, vehículos ‘averiados’ obstruyendo el paso, atascos de tráfico o la proximidad a una estación de peaje.















