El compacto eléctrico de VW pretende ser un punto y aparte dentro de la marca alemana y también convertirse en el primer eléctrico ‘de masas’: algo así como lo que representó el Golf hace cerca de 45 años. Y para lograrlo es importante hasta… el sitio donde se fabrica.
Seguramente si piensas en una fábrica de vehículos te imaginarás un lugar sombrío, oscuro, alejado de miradas indiscretas, ruidoso… pero, al mismo tiempo, hipnótico por cómo en sus instalaciones se ensamblan miles de vehículos al día.
A principios de este siglo, VW puso en marcha una fábrica que no tenía nada que ver cone se tipo de instalaciones. Repleta de ventanales, luces y con una decoración más típica de una construcción de lujo, estaba ubicada en la zona de Dresde y se la conoció como «la fábrica transpartente».
Inaugurada en 2001, de sus líneas de montaje han salidos dos coches del más alto nivel, como el VW Phaeton -una impresionante berlina de lujo con la que VW compitió con modelos como el Mercedes Clase S o el BMW Serie 7-, el Bentley Flying Spur y más recientemente, el e-Golf-.
Precisamente este último, la variante eléctrica del Golf 7 -que no tendrá sustituto en la gama del Golf 8– va a dejar paso, después de 50.401 unidades fabricadas desde 2017, al VW ID.3. En concreto se van a necesitar tres semanas para terminar de ultimar los preparativos para que esta planta fabrique este avanzado modelo.

Se convierte, de esta manera, en la segunda fábrica de Europa -después de la situada en Zwickau- de VW que se va a especializar en modelos realizados sobre la novedosa plataforma eléctrica conocida como MEB.
Es un ejemplo perfecto, tal y como comenta Thomas Aehlig, presidente del comité de empresa de la fábrica transparente, de cómo saber adaptarse a los nuevos tiempos puede servir de garantía de continuidad, incluso para una fábrica tan exclusiva como ésta. No sólo eso: sus instalaciones también han servido para crear áreas innovadoras, como la llamada «incubadora de movilidad futura», y el» Campus de movilidad futura», un laboratorio de aprendizaje para la formación y la educación superior.
En realidad, el trabajo de adaptación para el ID.3 en esta factoría ya comenzó en verano de 2020, donde se empezó a probar las primeras conversiones para el ID.3; como el e-Golf, es un modelo eléctrico, pero hay que adaptar muchas cosas de la línea de producción -la marca pone como ejemplo, un sistema que se coloca en el techo panorámico del nuevo modelo-.















