Prueba a fondo

Volkswagen Golf Life

La nueva generación del mítico compacto alemán se ha digitalizado por completo. ¿Le ha salido bien la jugada con toda la tecnología que estrena? ¿Seguirá siendo un 'coche del pueblo'?

Imagen frontal del VW Golf Life

Qué debes saber sobre el Volkswagen Golf Life

Que es el compacto por antonomasia: Surgido en 1974, el Golf logró -con su éxito comercial- determinar las líneas maestras del segmento ‘C’ que hoy en día conocemos. Desde entonces, lo lidera con la fuerza que le aportan sus 46 años y ocho generaciones de existencia. La octava y última iteración apenas había comenzado a venderse en diciembre de 2019, viéndose frenada por la pandemia. Ahora, las primeras unidades -como la aquí probada- ya empiezan a verse en nuestras carreteras.

Que inaugura una nueva era para su grupo: Como viene siendo tradición, cada generación del Golf marca la base tecnológica de toda la línea de compactos del grupo. Sin embargo, es inevitable remarcar que, en esta ocasión, su filosofía se aplica casi sin variaciones en sus ‘parientes’ Audi A3, Skoda Octavia y Seat León.

Y que -por lo anterior- es más tecnológico que nunca: Aunque la gama del Golf todavía no está ‘escrita en piedra’ -pues aún faltan por llegar más motorizaciones y acabados-, sorprende por su alto nivel de equipamiento. La unidad probada equivale a la terminación intermedia ‘Life’, que ya incluye de serie elementos como un climatizador de tres zonas, preparación para el protocolo V2X o asistentes como el detector de fatiga y la frenada automática de emergencia. A través de unos paquetes sorprendentemente baratos -entre los 400 y los 600 euros-, puedes añadir extras como el control de crucero inteligente, el acceso y arranque sin llave o el ‘Park Assist’. Eso sí, notarás una buena ligereza en tus bolsillos tras pasar por caja: nuestra unidad los incluía casi todos y costaba -incluyendo su atractivo ‘Amarillo Lima’- unos 35.380 euros.

«Aproximándonos al Golf VIII desde la parte trasera, apenas nada le distingue de su antecesor. Pero la mirada de sospecha del frontal nos lo advierte: «Ya no soy el mismo». Y tiene razón: es otro coche, que exige ser tratado de otra manera. Una mucho más ‘virtual’.»

En la mayoría de ocasiones, los líderes surgen de entre aquellos que triunfan en un conflicto. Y, de igual forma, caen cuando un aspirante inicia un nuevo conflicto para intentar derribarlo. Mientras esto último no ocurre, el líder consolida su poder mediante el miedo que inspira en sus enemigos… y lo retiene por la costumbre de su posición privilegiada.

Así ha ocurrido con el Volkswagen Golf desde su aparición en los setenta. En aquel entonces, aprovechó un sector poco definido del mercado para establecer su ley. Y fueron sus cualidades como producto -y no otra cosa- lo que determinó cómo debían ser los coches compactos.

Esta ‘actitud definitoria’ se ha repetido a lo largo de su historia. Es justo y correcto afirmar que este modelo ha importado al segmento tendencias clave como, por ejemplo, el ‘amor’ por las motorizaciones diésel a finales de los noventa. Sin embargo, algo pareció cambiar cuando la séptima generación prolongó ligeramente su vida comercial mientras sus competidores -léase Ford Focus o BMW Serie 1– ya asimilaban por completo el paradigma de la conectividad.

Imagen posterior del VW Golf Life

Ahora que la octava iteración ya está entre nosotros, podemos comprender el porqué. Aproximándote desde la parte trasera, apenas nada le distingue de su antecesor. Pero la mirada de sospecha del frontal te lo advierte: «Ya no soy el mismo». Y tiene razón: el Golf VIII es otro coche, que exige ser tratado de otra manera. Una mucho más ‘virtual’…

¿Dónde están los botones?

La manera más rápida de entenderlo es servirse de la llave inteligente para acceder al interior. Nos recibe un habitáculo cuyo minimalismo en los detalles -al menos, en este acabado que tan sólo se permite una concesión decorativa en negro piano- se ve exacerbado por la falta de controles físicos.

Interior del VW Golf Life

Ello te obligará a aprender nuevos lenguajes para acceder a sus funciones -que las tiene, y muchas-, aunque no todos están todo lo ‘desarrollados’ que debieran. Por ejemplo, el control gestual es más sencillo de entender desde el punto de vista de la fe: la fe de que los menús reaccionarán -en algún momento- a alguno de los movimientos de tu mano.

El segundo dialecto importante es el de los sensores hápticos. Aquí es preciso establecer dos grupos: por un lado, los encargados de gestionar la climatización y el volumen de audio funcionan muy bien, con una respuesta segura y un dulce sonido de ‘clic’ -que puedes suprimir si te molesta- en cada ‘pulsación’. Asimismo, si quieres un ajuste más rápido puedes arrastrar el dedo y, aun así, no perderás precisión.

Mando Combi de luces del VW Golf Life

Este buen resultado contrasta con el del ‘panel’ que -a la izquierda del salpicadero- controla la iluminación. Muy a nuestro pesar, desde HACKERCAR nos sumamos a la corriente generalizada de críticas que ya ha recibido el nuevo combinado. Y es que, para que la conducción sea segura, mandos críticos como éste deben poder manejarse sin tener que fijar la vista en ellos. Esto implica, por descontado, que cada acción sobre él debería dejar una respuesta perceptible al tacto, tal y como sucedía con la ya mítica ‘ruleta’ que empleaba VW anteriormente.

Dicho defecto nos causa cierta desazón, pues enturbia -en parte- el buen trabajo de la marca en la adaptación de la idea que estrenara en su día el Touareg: el ‘Innovision Cockpit’. En comparación con el original, la pantalla central ha salido perdiendo en tamaño… pero ha ganado en estética -con el novedoso estilo minimalista de la casa alemana- y en practicidad de uso -eliminando o reubicando sus ‘accesos directos’-.

Menú principal del VW Golf Life

Al más puro ‘estilo Apple’, el sistema multimedia presenta una primera pantalla principal en forma de bloques personalizables, cada uno de ellos con un ‘widget’ de acceso inmediato a la función en cuestión. Y, por debajo, un segundo menú de planteamiento más clásico.

En ambos, todo es personalizable: puedes elegir entre modos ‘día y noche’, elegir el color de los gráficos y la iluminación ambiental -o crear uno tú mismo- o desplazar cada icono al lugar que prefieras.

Personalización azul del VW Golf Life
Personalización naranja del VW Golf Life

Pero la parte ‘mollar’ del Innovision es todo lo que te deja hacer. Gracias a su SIM integrada, el Golf es ahora un coche permanentemente conectado. Y prácticamente todas sus funciones pasan por la red de redes: navegación -que funciona muy bien, y evita atascos y otros incidentes-, radio online -con emisoras de todo el mundo- y un asistente vocal que, sin ser una IA al nivel del MBUX de Mercedes, proporciona un trato muy natural y una respuesta rápida y concluyente.

Algo que sí es rompedor es su control de la privacidad. Mediante un deslizador -que se descubre fácilmente desde el menú principal-, puedes elegir los datos que quieras que el Golf transmita al mundo: perfil de usuario, ubicación del vehículo, transferencias… Ello te permite viajar en completo ‘incógnito’, si así lo prefieres. Un detalle ciberseguro que -esperemos- creará escuela.

Ajustes de privacidad en el VW Golf Life

En materia de confort y entretenimiento, el Golf potencia la primera mediante su curioso climatizador de tres zonas -que da más libertad a quienes viajen detrás- y el sistema ‘Air Care’, que descontamina e ioniza el aire presente en el habitáculo en pocos segundos.

Reproducción de audio en el VW Golf Life

Lo segundo se vuelve posible gracias a los cuatro puertos USB de tipo C -cada vez más comunes-, que te permiten conectar diversos dispositivos y disfrutar de tus canciones favoritas a través del equipo de audio. Y, aunque el de serie no va mal, nos hemos quedado con las ganas de probar el opcional que firma Harman Kardon.

Otro detalle digno de elogio: por fin es posible utilizar Apple CarPlay -y, próximamente, Android Auto- sin necesidad de emplear cables. En esta modalidad -a través de Bluetooth-, la plataforma reacciona con la misma soltura que de costumbre.

Digital Cockpit del VW Golf Life
Otro Digital Cockpit del VW Golf Life

Terminamos el repaso al interior en el panel de instrumentos. Afortunadamente, el nuevo ‘Virtual Cockpit’ de Volkswagen sigue tan rebosante de datos como siempre… y se permite el ‘lujo’ de alegrar ligeramente su estética. Como de costumbre, dispones de varias visualizaciones -no falta la clásica que te muestra el mapa-, si bien algunas todavía pecan de ser demasiado minimalistas.

La tranquilidad, por imperativo

A buen seguro, estarás ya cansado de escucharnos hablar bien sobre la implementación que el Grupo VAG realiza de sus sistemas de ayuda a la conducción. Los presentes en el Golf VIII corrigen y amplían lo que ya hemos visto en sus ‘parientes’ más recientes -se nos viene a la cabeza el Skoda Kamiq-.

Sin embargo, este modelo introduce un pequeño gran paso, y es que ahora todos trabajan en unión para alcanzar un nivel de semiautonomía como nadie había intentado hasta ahora en el segmento.

Botones de ADAS en el volante del VW Golf Life

Así, el cambio automático DSG, el control de crucero adaptativo y el asistente de mantenimiento de carril se integran en el llamado ‘Travel Assist’. Esta ‘suite’ al alimón emplea constantemente los datos del navegador para saber -en tiempo real- por dónde vas… y por dónde irás, anticipando tanto las curvas peligrosas, como las rotondas y cruces.

Y en autopista -que es su terreno principal de funcionamiento- lo hace excelentemente. Durante nuestra prueba, la única forma que encontramos para ‘ponerle en apuros’ fue utilizarlo en entornos de carretera secundaria, donde solía malinterpretar las ondulaciones del firme y reducir la velocidad en exceso cuando no hacía falta.

Menú de ADAS del VW Golf Life
Ajustes de ADAS en el VW Golf Life

También, síntomas como la ingente cantidad de desconexiones y mensajes de error que arrojó este sistema durante la semana de test nos hablan de su gran complejidad… y del desafío que VW se ha cargado sobre sus espaldas para alcanzar esta meta. Esperamos que las sucesivas actualizaciones contribuyan a la ‘puesta a punto’ que merece.

Porque, en sus condiciones operativas ideales, es tu mejor aliado para conducir completamente ‘a vela’. El nuevo Golf deja el dinamismo como coto exclusivo de su variante GTI, optando en las restantes por un marchar tranquilo que, en nuestra unidad, reforzaba el recién introducido 1.5 eTSI de 150 CV.

Este propulsor, que poseía -tradicionalmente- cierta ‘euforia’ dinámica, la pierde por completo con la instalación del sistema microhíbrido de 48 voltios. A cambio, gana significativamente en consumos y suavidad de uso. Tienes a tu disposición varios modos de conducción -incluido uno ‘Sport’-, si bien cuesta apreciar diferencias entre ellos.

Menú de estado del VW Golf Life

Lo que sí es apreciable -y no poco- es la trampilla de la batería, completamente al descubierto en el suelo del habitáculo junto al asiento del pasajero. En un coche de este nivel y precio es un ‘apaño’ complicado de justificar, máxime en un tiempo de ‘plataformas modulares’ que -suponemos- están diseñadas para integrar correctamente elementos de esta clase.

Como conclusión general, es innegable que el Volkswagen Golf ha dado un gigantesco -y bastante exitoso- salto para convertirse en un auténtico ‘coche digital’. Pero es igualmente cierto que una buena usabilidad exige que el dispositivo sea sencillo de utilizar, independientemente de la edad del usuario. Y aquí, la marca alemana ha girado radicalmente el enfoque del modelo hacia los ‘nativos digitales’: los jóvenes que pueblan sus recientes imágenes de prensa y publicidad. ¿Se equivocan? Las cifras de ventas serán las que dicten sentencia…

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
9
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
8.5
TECNOLOGÍA DE CONFORT
8
TECNOLOGÍA DE ENTRETENIMIENTO
8
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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