Prueba a fondo

VW Touareg R-Line

Hay coches que, por muchos motivos que tengan para llamar la atención, pasan desapercibidos. Es el caso del Touareg. Pero no siempre fue así. Con más tecnología que nunca, ¿logrará reconquistar la popularidad que tenía en el pasado?

Imagen frontal del VW Touareg R-Line

Antes de empezar, qué debes saber del VW Touareg:

Que es el SUV más grande de Volkswagen y además -desde la retirada del sedán Phaeton- su ‘buque insignia’ en solitario. Mide 4,87 m de largo, por 2,19 de ancho y 2,90 m de distancia entre ejes. Este ‘Panzer’ es capaz de alojar con comodidad a cinco adultos, y constituye una opción excelente para viajar.

Que fue protagonista en la historia reciente de VW: la primera iteración apareció en 2004, y se convirtió en un éxito de ventas para la marca. Ha llevado algunos de los motores más grandes y potentes del Grupo VAG, siempre con transmisiones automáticas. Y ha conquistado la prueba más dura del mundo -el Dakar- en varias ocasiones, incluyendo una victoria con Carlos Sainz en 2010. La unidad que hemos probado pertenece a la tercera generación, lanzada al mercado en 2018.

Que es abrumadoramente tecnológico: cuenta con asistentes como el control de crucero inteligente, frenada automática de emergencia, mantenimiento de carril, luces completamente automáticas e, incluso, un sistema de capó activo que reduce los daños provocados al peatón por un atropello. En el interior se localiza la pantalla multimedia que, en combinación con el panel de instrumentos digital, constituye el centro de nuestra prueba.

Que la versión R-Line de nuestra unidad de pruebas es una de las más equipadas. Entre los extras que incorpora se encuentra la suspensión neumática autonivelante y un paquete específico de tapicería de cuero y molduras exteriores en color negro brillante. De todos modos, no es un coche barato: si quieres uno como éste deberás disponer de -aproximadamente- 95.450€ en el banco.

«Si el Touareg fuese una estrella del rock, pensarías que está ‘en horas bajas’. Pero lo cierto es que camina injustamente a la sombra de otros hermanos más exitosos -como el Audi Q7 o el Porsche Cayenne– cuando, por calidad y tecnología, no tiene nada que envidiarles».

Antes de convertirse en un coche, la palabra Touareg definía a un tipo muy concreto de habitantes del desierto. Hombres de pocas palabras, solitarios y nómadas. Seguros de que nadie había visto y vivido tanto como ellos. De que nadie podía ser más y mejor aventurero.

No es de extrañar que Volkswagen escogiera este nombre en 2004 para un modelo que -junto a otros- debía representar un gran salto de calidad para los de Wolfsburgo, mediante el cual poder sentarse -cara a cara- con los grandes jugadores del sector ‘premium’.

Además, en aquella época la economía global sopló a favor de esta apuesta. Poco a poco, este todocamino cosechó un importante éxito de ventas: podías contar varios entre el tráfico de la ciudad, casi a cualquier hora.

Pero unos años más tarde, la crisis le hizo desaparecer de las carreteras. La segunda generación, por su parte, se vio ‘canibalizada’ por la irrupción del Tiguan, más pequeño y con calidades muy similares. Estaba claro que el gran público ya no necesitaba tanto espacio.

Una visión innovadora

Por ello, el actual Touareg prefiere centrarse en sus funciones de ‘buque insignia’ y ser el escaparate tecnológico de VW, en lugar de un ‘fenómeno de masas’. Y lo cierto es que lo consigue con creces. Basta con tomar la llave inteligente y posar la mano sobre el tirador de la puerta.

Si lo haces accederás al interior, presidido por un salpicadero que acoge la pantalla central más grande que -seguro- habrás visto jamás. Con un tamaño de 15 pulgadas, es casi como un televisor pequeño. Y da ‘cuerpo’ al sistema multimedia más potente que puede ofrecerte esta marca: el Innovision.

Pantalla principal en el VW Touareg R-Line

Su menú principal presenta -tras una animación de bienvenida- un planteamiento a caballo entre un smartphone y una tableta digital. El espacio central está franqueado por una columna lateral y dos barras en las partes superior e inferior. Todas ellas contienen accesos directos a diversas funciones como, por ejemplo, la temperatura del climatizador. Pero aún no sabes lo mejor: el 90% de lo que ves en ella es interactivo.

Así, si tocas la imagen del asiento izquierdo -o la del derecho- accederás a sus ajustes eléctricos. Si lo repites con el número de la temperatura, desplegarás un selector para cambiarla. Y si no te gusta el reloj virtual, ¡desliza el dedo por encima y podrás cambiarlo por otro!

En efecto, la personalización es una de las virtudes de este sistema. Otro ejemplo puedes encontrarlo en los cuatro cuadrantes de la parte izquierda del menú. Si mantienes la presión sobre cualquiera de ellos, te ofrecerá la posibilidad de cambiar la información que contiene. Deslizando, en cambio, podrás revisar páginas adicionales del ordenador de a bordo o, en el caso del audio, cambiar de canción o emisora.

¿Crees que tienes suficiente? Aún hay más: si pulsas el botón central de la parte inferior -similar al ‘home’ de un iPhone- accederás a una segunda página del menú, en la cual tendrás tres ‘bloques’: dos pequeños y uno más grande. Por último, en la parte superior tienes un panel desplegable de acceso rápido a todas las opciones del sistema, cuyos iconos puedes organizar a tu gusto.

Menú de acceso rápido del VW Touareg R-Line

Y es que -como habrás adivinado ya- el segundo pilar básico del Innovision son, precisamente, los gestos. Su pantalla de cristal, además de ofrecer una calidad gráfica exquisita, tiene un tacto magnífico y con una respuesta inmediata. Su único punto flaco es aquél en el cual pretende innovar: el control gestual de última generación.

En teoría, con mover tu mano cerca de ella puedes realizar acciones como ‘pasar de página’. El inconveniente es que el umbral de detección del movimiento es muy reducido. Esto implica que -en la mayoría de intentos- la función no reaccione, bien porque has sido demasiado rápido, o bien porque lo has hecho muy cerca… o muy lejos. Tampoco es raro soltar la mano derecha del volante y activar -sin ni siquiera rozar el botón- involuntariamente alguna opción de la barra lateral del menú.

Un despacho ‘High Class’

Ya en un plano menos ‘etéreo’, el control por voz es la tercera vía para acceder a las funciones. Como de costumbre, tienes que respetar ‘sus reglas’. Es decir, pronunciar las instrucciones según el esquema que te propone. Y aunque las «entiende» bien nos ha quedado la impresión de que una IA -como las de Mercedes o BMW- iría más ‘a juego’ con el resto del sistema.

Interior del VW Touareg R-Line

En el apartado multimedia, si bien nuestra unidad de pruebas no monta el equipo firmado por Dynaudio la calidad del sonido es muy buena, llegando a extraer todos los matices de tus archivos MP3 o FLAC. Además -como detalle curioso-, al insertar un USB el sistema te indicará en qué puerto está conectado.

Por contra, la compatibilidad con los iPod es otro cantar. Probando dispositivos con algunos años, el sistema simplemente no los reconoce. Por suerte -en el caso de los que lo admitan-, la reproducción a través de Bluetooth funciona de manera correcta.

El submenú de ajustes incluye algunas pantallas interesantes -sobre todo, por su estética- como el ajuste del balance, o un completo ecualizador con varios ‘presets’ que puedes elegir en función de tus estilos musicales favoritos.

Control de balance en el VW Touareg R-Line

En un coche de este nivel, podrías esperar que el navegador fuese una de las funciones estrella. Y lo cierto es que no defraudará tus expectativas. Puedes escoger entre una representación del mapa en 2D o en 3D, y moverlo con el tacto es una gozada. Incluso dispones de imagen por satélite, al estilo de Google Maps.

La planificación de la ruta incluye un buen número de opciones, que te permitirán evitar toda clase de ‘cuellos de botella’ en tu viaje como túneles, autopistas de pago o núcleos de población. También es capaz de utilizar la información del tráfico -que recibe por la radio- para recalcular el itinerario, si detecta inconvenientes como un atasco o un tramo de la vía en obras.

Navegador del VW Touareg R-Line

Por su parte, la función de teléfono tampoco reviste problema alguno. La calidad de las llamadas es más que correcta, y nos ha sorprendido la enorme cantidad de dispositivos que puede guardar en la memoria del sistema. Como pudimos comprobar al recogerlo, nuestro Touareg estaba vinculado con más de veinte aparatos distintos.

Así que, si quieres despreocuparte por ‘dejar rastro’ una buena opción es utilizar Android Auto o Apple CarPlay. No obstante, la plataforma de la manzana no aprovecha toda la superficie de la pantalla. No es más que un detalle estético -ya que funciona estupendamente-, pero tal vez podría tener una presentación más grande.

Como viene siendo habitual en este nivel de coches, la conectividad es uno de sus puntos fuertes. Dispone de un módem interno -que requiere una tarjeta SIM- para conectarse a Internet, y puede funcionar como punto WiFi para tus ‘gadgets’. Uno de los servicios conectados más interesantes que ofrece es la radio en directo a través de ‘streaming’.

Por último, para los más sibaritas ofrece -en su menú de ajustes- un conjunto de iluminación ambiental que puede reproducir cualquier tonalidad del arcoíris. Cuando te hayas decidido por un color, se aplicará tanto en el salpicadero como en el panel de instrumentos virtual.

La nada extraña pareja

Y hacia él dirigimos nuestra mirada. Con una superficie de 12 pulgadas -sólo tres menos que la pantalla central-, se integra a la perfección con aquélla. Por defecto, presenta dos relojes -velocímetro y cuentavueltas-, con una capa de imagen posterior que muestra varios tipos de información: control de las ayudas a la conducción, fuente de audio activa, mapa…

Virtual Cockpit del VW Touareg R-Line

Aunque la más destacable es la visión nocturna. A diferencia de otros como el DS7 Crossback o el Peugeot 508, en el Touareg se puede activar y desactivar a voluntad, incluso a plena luz del día. Puede detectar peatones, ciclistas y animales. Y si ‘cree’ que vas a chocar con ellos, enviará una orden de frenado de emergencia para detener el coche.

Del mismo modo que con la principal, ésta también puede personalizarse. Entre las posibilidades de visualización, quizás su ‘modo simplificado’ -en el cual desaparecen los relojes- es demasiado pobre estéticamente. No estaría mal -por ejemplo- que los instrumentos apareciesen reducidos, como sucede con los ‘Virtual Cockpit’ de sus parientes de Audi.

Y si te faltan datos, puedes añadirlos en el núcleo de cada reloj. De este modo, tendrás siempre a mano elementos como el consumo medio, la instrucción activa de la navegación en cada momento o el inclinómetro del ‘modo offroad’. Las combinaciones son casi infinitas.

Por último, el Head-Up Display es la guinda del pastel. Muestra con total claridad la velocidad, las ayudas activas y las últimas señales captadas por la cámara frontal. Además, si por alguna razón te molesta -o no lo necesitas-, puedes desactivarlo.

Imagen tres cuartos posterior del VW Touareg R-Line

En conclusión, el VW Touareg representa muy bien de qué son capaces en Wolfsburgo cuando se ponen a desarrollar tecnología punta. Tal vez algunas funciones -como ese control ‘a lo Tinder’- necesiten madurar más, pero tiene muchas papeletas para llegar a convertirse en un líder de los coches conectados.

VALORACIONES
Conectividad
9
Asistentes a la conducción
8,5
Tecnologías de confort
9
Tecnologías de entretenimiento
9,5
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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