Comparativa

Android Auto/Apple Car Play

Las plataformas de Apple y Google luchan por convertirse en la favorita de los conductores. Descubrimos cuál es mejor opción para un vehículo.

Contar con un buen copiloto es clave para que un viaje sea memorable. Tener alguien a cargo de los mapas, la orientación y las comunicaciones puede marcar la diferencia entre una travesía agradable o una procesión por el purgatorio. La era digital nos invita a poner ahora esta tarea en manos de la tecnología.

Google y Apple -los dos colosos de la telefonía inteligente- han desarrollado, en los últimos años, un marcado interés por seguir prestando servicio a sus usuarios cuando se ponen al volante.

La penetración de CarPlay y Android Auto en la industria aumenta cada día y pocos son ya los coches que no incluyen, al menos, una preinstalación de alguno de estos sistemas. En HackerCar estamos siempre a la última y, por ello, hemos querido enfrentarlos para ofreceros sus fortalezas y debilidades.

Un superventas válido para ambos

Para esta prueba hemos elegido un Ford Fiesta Active 1.5 TDci. Su sistema SYNC 3 -con su atractiva pantalla de 8”, que recuerda por su apariencia a un mueble radio de los años 50- se integra a la perfección con ambas plataformas. Además, el Fiesta es uno de los urbanos más exitosos de la historia del mercado español.

CarPlay comienza con una ligera ventaja en la primera conexión con el vehículo, ya que el sistema viene preinstalado desde iOS 7.1 en todos los iPhone de la quinta generación en adelante. Tan sólo hay que verificar que Siri está activada y su asistencia por voz, configurada.

Android Auto, por el contrario, requiere su descarga e instalación desde la Play Store de Google. Al conectar por primera vez, además de autorizar a la aplicación a acceder a nuestra ubicación y contactos, tendremos que pasar por una pequeña presentación de sus características.

Una vez conectados, ambos sistemas se superponen automáticamente sobre el software del fabricante. CarPlay, siguiendo la lógica de Apple, convierte la pantalla multimedia del vehículo en una réplica del menú principal de los iPhone, con una resolución y un tacto al nivel de los terminales de la manzana.

Android Auto antepone la función a la forma, y plantea un menú inferior con un botón “home” y tres grupos de aplicaciones: navegación, telefonía y audio. El resto de la pantalla está ocupado por una columna de eventos -por ejemplo llamadas, mensajes o destinos- ordenados de más a menos reciente.

Podemos hacer “scroll” a través de la lista, arrastrando el dedo o pulsando en las flechas situadas en el lateral izquierdo. Pulsando sobre uno de los eventos accederemos directamente a la aplicación a la cual pertenecen. Por último, podemos descartar los eventos pulsando sobre ellos y arrastrándolos hacia un lado de la pantalla.

En comparación con su rival, el tacto es ligeramente más áspero, haciéndose notar un pequeño retardo entre las pulsaciones y la reacción del dispositivo. La calidad gráfica no tiene nada que envidiar a la de CarPlay… siempre y cuando nuestro móvil sea lo más actual y potente posible -probando con móviles antiguos, los iconos se mostraban borrosos en la pantalla-.

Sin embargo, donde la plataforma androide brilla con claridad es en la calidad de la navegación. Los años de experiencia de Google Maps se perciben en una aplicación que “sigue” bien al coche y lanza las instrucciones con agilidad, incluso en rutas con varios cambios de dirección muy seguidos.

La posibilidad de marcar una ubicación y programar una ruta hasta ella con sólo tocar un punto del mapa le hace destacar frente a Maps de Apple -que no posee esta opción-. En algunas bifurcaciones, el mapa en pantalla añade un cálculo aproximado del tiempo adicional que tardaríamos en llegar a nuestro destino si tomamos ese camino alternativo.

Apple Maps se defiende con suficiencia, al menos en cuanto a la agilidad de funcionamiento. El hecho de que sólo se pueda hacer zoom en el mapa con los botones -y no “pellizcando” la pantalla- le resta comodidad de uso frente a su rival. Aun con todo, ofrece detalles propios como una brújula digital y la aparición -sobre el mapa- de los nombres de las vías adyacentes a la cual transitamos.

Estas aplicaciones de navegación -al menos, en nuestro Fiesta- no son compatibles con la réplica de las indicaciones en el panel de instrumentos -una característica propia del SYNC 3 de Ford-.

Unas voces que saben de todo

Para sacar el máximo partido a los mapas -y también a otras funciones- sin desviar nuestra atención del tráfico, se hace casi imperativo recurrir a los asistentes vocales.

Pulsando el botón del volante -o, más fácilmente, llamándolos con la propia voz- es posible pedirles ir a una dirección concreta o -en el caso de que no tengamos una idea clara de adónde dirigirnos- preguntar por algún sitio de interés como gasolineras, restaurantes o aparcamientos.

Con la primera opción, cargarán automáticamente la ruta y esperarán a que decidamos iniciar la navegación. Con la segunda, nos mostrarán una serie de puntos cercanos a nuestra posición actual, y seleccionaremos el que nos interese. Al ser una de las funciones más extendidas, es muy raro que los asistentes no comprendan las instrucciones.

Recogiendo el testigo de los antiguos dispositivos “manos libres”, es posible también pedirles que llamen a una persona de nuestra lista de contactos. Aunque es una función que lleva ya un tiempo con nosotros, aún tienden a confundirse… especialmente si el contacto posee un nombre de pronunciación algo complicada, o si tenemos varios contactos con nombres similares.

En estos casos -o si, directamente, no encuentra el contacto en la lista- CarPlay busca en Internet un número perteneciente a un nombre similar -suele ser de una empresa cercana a nuestra posición- y pide permiso para marcarlo. Android Auto hace lo mismo, con la diferencia de que se toma la libertad de llamar a ese número no deseado y, dependiendo de la situación, el enredo resultante puede convertirse en una molesta distracción mientras conducimos.

En un tiempo en que un alto porcentaje de las multas se deben a simultanear el manejo de WhatsApp con el del volante, la función de dictado y lectura de mensajes instantáneos es una buena ayuda para evitar imprevistos a final de mes.

No obstante, necesita todavía tiempo para mejorar, especialmente en la lectura -ya que aún no distingue entre texto y otros elementos, como los emoticonos-. Tampoco es conveniente dictar mensajes demasiado largos, pues puede llegar a captar mal alguna palabra.

Y a no ser que se especifiquen en el dictado, nuestro destinatario recibirá un puñado de vocablos sin signos de puntuación. Aquí CarPlay demuestra un mayor cariño por la ortografía que su oponente, ya que utiliza las mayúsculas al principio del texto, y después de cada punto.

Por todo ello, el uso de esta función es aconsejable sólo para mensajes cortos y rápidos como “ya estoy aquí”, “en seguida llego” o “voy conduciendo” -éste último lo ofrece Android Auto como respuesta automática a nuestra conversación más reciente-.

En definitiva, este apartado podría resumirse en una amplia victoria para Siri. El asistente de la manzana californiana ofrece una experiencia superior a la que podemos obtener con su equivalente de Google -que, sin ser necesariamente menos preciso, sí da la sensación de estar algo menos evolucionado-.

Las aplicaciones compatibles son el otro triunfo de Google. Si bien ambos sistemas disponen de las más populares -por ejemplo Spotify, Waze o TuneIn-, la libertad que proporciona Android Auto para instalar y elegir entre varias Apps para una misma función puede ser un factor atractivo para los más “geeks”.

La única nota negativa que hemos encontrado es que, desde el menú principal, no se puede acceder directamente a WhatsApp… por lo que tendremos que utilizarlo con el asistente.

Apple -en su tradicional política sobre este aspecto- permanece por detrás de su rival. Aunque han “abierto la mano” en los últimos tiempos -permitiendo WhatsApp y Google Maps, entre otras-, todavía echamos en falta bastantes aplicaciones que sí están disponibles con el androide.

La integración de los controles físicos del coche -principalmente, los mandos en el volante- con ambas plataformas podríamos calificarla como correcta. Los dos asistentes responden casi inmediatamente a la pulsación del botón, y las aplicaciones de música reaccionan bien al actuar sobre los controles de volumen y saltos de canción. Por ello, debemos declarar aquí un empate técnico.

En la antesala de… ¿un smartcar?

Una vez que ya hemos visto las principales cualidades de Android Auto y Apple CarPlay, cabe preguntarse si compensa utilizarlos frente al software propio de las marcas -que también ofrecen, según equipamiento, navegación y telefonía manos libres-. Todo depende de nuestras circunstancias y preferencias.

Por ejemplo, si consideramos el coche como una oficina móvil -o si nos pasamos al volante la mayor parte del día- nos brindarán una ayuda inestimable para atender todos nuestros compromisos. Y por el contrario, si nos gusta conducir sin prestar atención al teléfono nos bastará con los servicios propios del fabricante para satisfacer cualquier necesidad puntual.

Donde sí compensan más es en el caso de que no dispongamos de algunas opciones -como por ejemplo, el navegador-. También, si somos cuidadosos con la batería de nuestro móvil nos saldrá a cuenta utilizar las aplicaciones de telefonía frente a la conexión por Bluetooth.

UNa persona sostiene su teléfono móvil con cara alegre

¿Se puede considerar a Siri y OK Google como inteligencias artificiales? En lo que respecta a su capacidad para entender las instrucciones de una persona, la respuesta es un sí rotundo. Los comandos por voz han evolucionado notablemente en los últimos 15 años, y ya no hace falta jugar a adivinar qué palabra es la correcta para cada situación.

Sin embargo, para ser considerados como IAs propiamente dichas tienen aún que mostrar iniciativa propia -por ejemplo, ofrecer sugerencias de destinos sin que se lo pidamos primero-. Para que puedan desarrollar esta cualidad, hace falta tiempo. Desde HackerCar esperamos que no tarden mucho…

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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