Cuando se habla de seguridad en la automoción no solo hay que referirse a la seguridad de los pasajeros que viajan a bordo de un coche, furgoneta, autobús o camión, sino también a la de otros usuarios de la vía, como los peatones. Lo bueno es que, en los últimos tiempos, los vehículos han ido sumando dispositivos que contribuyen a proteger la vida de las personas que pueda encontrarse en su camino. Es cierto que algunas de esas medidas suponen un sobrecoste y están reservadas a vehículos de alta gama -y precio-, como los dispositivos de visión nocturna con reconocimiento de personas y ciclistas.
Otros dispositivos, sin embargo, se han popularizado por el simple hecho de que las regulaciones han decidido que deben pasar a formar parte del equipamiento de serie de todos los vehículos nuevos. Uno de los ejemplos más evidentes es el sistema de frenado automático de emergencia. Se trata de una tecnología que mediante sensores, radar o cámaras puede detectar la presencia de personas en la trayectoria del vehículo y cuya misión es, por un lado, advertir del peligro a la persona al volante -con señales visuales y acústicas- y, por otro, llegar a actuar autónomamente para aplicar los frenos con el fin de evitar un atropello o, al menos, reducir las consecuencias del mismo.
Sin embargo, un reciente estudio del Insurance Institute for Highway Safety -IIHS- comprobó que las prendas reflectantes -como el chaleco que, obligatoriamente, toda persona debe colocarse si se baja del vehículo y transita por calzada o arcén- podrían reducir la efectividad de los sistemas de frenada automática. Para llevar a cabo los ensayos, el organismo sometió a prueba el rendimiento de tres modelos diferentes, todos ellos de tipo SUV: un Mazda CX-5, un Subaru Forester y un Honda CR-V. Cabe destacar que se eligió a estos tres modelos -de origen japonés- porque el IIHS ya disponía de cierta información sobre la capacidad de sus sistemas de seguridad.
A todos ellos se le enfrentó a cuatro escenarios con presencia de un peatón -lógicamente, simulado mediante un maniquí-. La variable que diferenciaba las distintas pruebas tenía que ver con la ropa que llevaba puesta el dummy: atuendo negro, atuendo blanco, atuendo con chaqueta reflectante y atuendo con varias cintas reflectantes a lo largo del cuerpo.
Acto seguido, los coches tenían que rodar hacia el maniquí a una velocidad de 40 km/h. Si los dispositivos de los vehículos funcionaban correctamente, el resultado esperable era que los sensores activasen la frenada automática del vehículo, logrando evitar un impacto contra el peatón. Sin embargo, los resultados obtenidos no fueron ni uniformes ni los esperados.
Con todo, de los tres modelos puestos a prueba, hubo un claro ganador: el Subaru Forester. Este vehículo fue capaz de detenerse antes de atropellar al maniquí en prácticamente todos los escenarios probados, salvo uno en el que los sensores no pudieron detectar al peatón: cuando éste iba vestido con cintas reflectantes.

Los otros dos modelos –Mazda CX-5 y Honda CR-V- arrojaron peores resultados. Ambos modelos fueron incapaces de superar una sola prueba en la que el maniquí fuese vestido con cintas reflectantes, con independencia de la iluminación en la carretera. En el caso del Honda, tampoco pudo superar la prueba para cuando el dummy llevaba la chaqueta reflectante.
De esta forma, llegamos a una interesante paradoja y es que a pesar de que el uso de prendas reflectantes puede ayudar a los conductores a identificar patrones de movimiento en peatones y ciclistas durante la conducción -tanto diurna como nocturna-, también puede resultar contraproducente en cuanto a que ese tipo de utensilio reflectante llega a confundir a los sistemas de frenada automática, cuyos sensores parecen ‘confundirse’ ante la presencia de este tipo de prendas. Ello pone de manifiesto que los fabricantes de vehículos necesitan reconsiderar el diseño en sus sistemas de frenada de emergencia, para conseguir una movilidad lo más segura posible.
Área Técnica de EUROCYBCAR















