Para quienes somos amigos de la historia del automóvil, no pasa en absoluto desapercibido lo mucho que ha cambiado, con el correr de las décadas, la manera de manejar esta singular máquina. Sobre todo, por la parte que toca a los elementos responsables de su control.
Y es que algo más de un siglo nos separa ya de utensilios prehistóricos como la manivela de arranque, o el conjunto de flejes y palancas que permitía introducir diferentes ‘marchas’ entre el motor y las ruedas. Pero hete aquí que esta evolución jamás se ha detenido… por mucho que, a simple vista, no percibamos los cambios a nuestro alrededor.
Pero basta con un minuto de reflexión para darse cuenta. Por ejemplo: si sueles conducir a diario coches nuevos actuales… ¿Cuál fue la última vez que tuviste que tirar de una palanca de ‘freno de mano’?
¿Una ‘especie’ en peligro?
Posiblemente, te habrá costado responder a esta pregunta. Pero no te preocupes, no es cosa tuya. Según un reciente informe del portal británico CarGurus, este mecanismo ya puede considerarse como una ‘reliquia’ del pasado. De sus datos se desprende que la proporción actual de modelos en el mercado que aún lo incluyen se encuentra en torno al 17%.
La cifra contrasta notablemente con el 24% y el 30% registrados hace tan sólo dos años atrás –2020 y 2019, respectivamente-. Algo que, en opinión de los expertos de la web, tiene varias causas, siendo la primera de ellas la adopción total del freno de estacionamiento eléctrico por parte de las marcas ‘premium’ -Jaguar, Land Rover, Volvo o Mercedes-Benz ya lo han extendido en sus gamas completas-.
Asimismo, esta tendencia se ha extendido en el último ejercicio a los modelos y marcas de corte más ‘popular’, como prueban los últimos lanzamientos como el Opel Corsa o el Seat León. Curiosamente, entre estos últimos, el equivalente eléctrico suele ser un opcional que puede equiparse, a un precio muy razonable, en cualquier acabado que no lo incluya ya de serie.















