Prueba a fondo

Opel Corsa Elegance

"¡Cómo hemos cambiado!" sería la frase que mejor define al Corsa. Integrado por completo en PSA, ha ganado, sobre todo, en tecnología. ¿Son las suficientes como para mantenerse 'en la onda'?

Imagen frontal del Opel Corsa

Qué debes saber sobre el Corsa Elegance:

Que es el iniciador de una nueva especie. Primera iteración de este mítico modelo urbano que ya es 100% PSA. Comparte su plataforma con el Citroën C3 y los también nuevos Peugeot 208 y DS 3 Crossback.

Que está bastante equipado. El acabado Elegance es el más alto de la gama… con permiso del GS Line, de vocación ‘deportiva’. Está disponible a partir de 14.700€ -precio de configurador web-, y ya incluye elementos como el control de crucero –con limitador de velocidad-, el asistente de mantenimiento de carril, las luces y limpiaparabrisas automáticos, el asistente de salida en pendiente, el sensor de presión de neumáticos o el detector de fatiga.

Y más aún, si le añades opciones. Nuestra unidad de pruebas contaba con varios extras como los faros Led matriciales, el freno de estacionamiento eléctrico, el acceso y arranque ‘sin llave’, el climatizador automático o el detector de ángulo muerto. En el apartado estético, añadía las llantas opcionales de 17” -con kit antipinchazos- y el techo en color negro satinado. En total, nuestra unidad puede costarte unos 20.050€ -promociones incluidas- si quieres configurar el tuyo de igual manera.

«El nuevo Corsa poco o nada tiene ya que ver con aquel ‘cúbico’ y sencillo primer ancestro. Especialmente, porque la mayor parte de su ‘carne’ es francesa: la plataforma CMP y los mismos motores de sus coetáneos en Peugeot y Citroën. No obstante, en lo referente a sus tecnologías los de Rüsselsheim han hecho valer su ingenio propio… y con un buen resultado».

Entre los expertos, el consenso es total: el Seat 600 motorizó a los españoles en la década de los sesenta. Sin embargo, poco se habla de la gran expansión que vivió el mercado automovilístico patrio apenas veinte años más tarde.

Y es que, no en vano, los ochenta fueron la edad de oro de ‘los segundos coches’. En aquellos años, muchas familias sintieron la necesidad de introducir otro vehículo más en el hogar. Miles de madres -y padres- de familia encontraban engorroso el hecho de tener que callejear todos los días hasta el colegio -o el hipermercado- con la misma berlina con la que se trasladaban a sus destinos vacacionales. En otros casos, las incompatibilidades de horarios entre los miembros conductores de la familia hacían imposible cubrir todas sus necesidades de movilidad con un único automóvil.

A causa de aquello, estos segundos coches debían ser pequeños, prácticos, asequibles y fáciles de conducir. Estas cuatro cualidades los convertirían -además- en los compañeros ideales para los jóvenes de la casa, cuando éstos lograban la mayoría de edad… y el ansiado permiso de conducción.

Tres fueron los modelos más representativos de este periodo que, como añadido, se fabricaban en nuestro país: el Renault 5, el Ford Fiesta… y el Opel Corsa.

Imagen tres cuartos posterior del Opel Corsa

El modelo que ves en las imágenes, sin embargo, poco o nada tiene ya que ver con aquel ‘cúbico’ y sencillo ancestro. Especialmente, porque la mayor parte de su ‘carne’ es francesa: la plataforma CMP y los mismos motores -gasolina y diésel- de sus coetáneos en Peugeot y Citroën. No obstante, en lo referente a sus tecnologías los de Rüsselsheim han hecho valer su ingenio propio… y con un buen resultado.

Como las primeras flores

Comenzando por las ayudas a la conducción, encontramos un control de crucero que funciona bien y -al igual que el limitador– te ofrece la posibilidad de programarlo al límite de velocidad de la vía que transitas gracias a la función ‘MEM’.

Sin embargo, la naturaleza del motor probado -el 1.2T de 100 CV– le juega una pequeña ‘mala pasada’. Este tricilíndrico, en las marchas más largas -5ª ó 6ª- pierde mucha capacidad de recuperación por debajo de las 2.000 revoluciones, obligando al sistema a mantener el acelerador ‘pie a tabla’ si la carretera no es perfectamente llana. Tampoco ‘juega’ demasiado con su propia inercia, en comparación con lo visto en otros rivales. Ni siquiera en los descensos, donde esta clase de sistemas siempre ‘levanta el pie’.

Mandos en el volante del Opel Corsa

Esta actitud no afecta al confort de marcha en autopista. Tan sólo se nota en el apartado de consumos, algo superiores con respecto a la dosificación del pedal que podríamos efectuar por nuestra cuenta. Durante la prueba echamos en falta la función adaptativa, la cual viene en un pack que cuesta 200€ y sólo incluye ‘Stop&Go’ con la transmisión automática EAT8. Con la caja manual de seis relaciones de nuestra unidad, se desactivaría al reducir la velocidad por debajo de 30 km/h.

Vamos ahora con los faros Led ‘Intellilux, sin duda la mayor ‘virguería’ del Corsa. Todo empieza con su ‘maniobra’ de bienvenida al abrir el coche, y sigue por su excelente compenetración con su asistente automático, el cual -como curiosidad- no tiene opción de apagado completo en el mando de luces.

La administración del haz de luz por parte de aquél es casi perfecta, pudiendo llevar conectadas las ‘largas’ aun con tráfico en dirección contraria. Si te fijas, puedes ver cómo el cono lumínico cambia en tiempo real, creando sombras para evitar deslumbrar a los vehículos cercanos. Eso sí, el sistema completo aún tiene algún ‘fallito’ de juventud: en un momento dado, nuestra unidad se quedó estacionada -con el motor parado- y cerrada… pero con las luces encendidas.

Otro que no terminamos de ver ‘pulido’ fue el sensor de presión de neumáticos, que emplea un sistema de cálculo indirecto -por estimación- para averiguar la cantidad de aire que permanece bajo las cubiertas.

En el transcurso de la prueba, este elemento presentó un fallo ‘fantasma’ -y puntual- de pérdida de presión simultánea en las cuatro ruedas. Nada que no pueda solucionarse con unos ajustes en el software que -a buen seguro- llegarán más pronto que tarde.

Por su parte, el asistente de mantenimiento de carril corrige con ‘severidad’, pero por lo general su actuación no es molesta. Eso sí, endurece la dirección si nos aproximamos a una de las líneas -e intuye que pretendemos atravesarla- a modo de disuasión, junto al parpadeo del pertinente testigo en el cuadro de mandos.

Interior del Opel Corsa

Para anular esta ‘contrariedad’ basta con poner los intermitentes, pero es fácil verse sorprendido por ella si tienes que dar un volantazo repentino para esquivar un peligro inesperado.

Continuamos con otro punto habitual en nuestros análisis como las ‘redes sensoriales’. En el caso del Corsa, los de ángulo muerto -integrados en los retrovisores- nos han dejado algo intranquilos.

Y es que -a diferencia de lo acostumbrado- trabajan con un margen muy estrecho de funcionamiento: sólo te avisa en el breve intervalo en que no puedes ver al otro vehículo por ningún cristal o espejo. Y, en la detección de motocicletas, es uno de los peores: no reacciona a las que pasan más próximas al lateral.

Esta mala nota se compensa parcialmente con el buen funcionamiento de los dedicados a las maniobras, los cuales te ayudan enseguida a ‘cogerle el tranquillo’ a las dimensiones de la carrocería. Tan sólo podríamos pedir que la representación cenital virtual -que verás en pantalla al introducir la marcha atrás- fuese en 360º, en lugar de los 180º que posee.

Panel de instrumentos del Opel Corsa

Terminamos el capítulo haciendo constar otra notable ausencia: la del novedoso ‘Virtual Cockpit’. Aunque, por esta vez, dejaremos de lado nuestra preferencia por este tipo de paneles… para afirmar que los instrumentos tradicionales de Opel quedan mejor, son precisos y -con la ayuda de la minipantalla central- cumplen igual de bien.

Más -y mejor- conectado que nunca

En la parte central del salpicadero, el Corsa acoge un sistema multimedia -con pantalla de 7”, echamos de menos la más grande de 10- a todo color. Posee -al igual que otros productos del grupo- una buena calidad de imagen, buena sensibilidad y muy buena velocidad de respuesta.

Perfiles en la pantalla multimedia del Opel Corsa

Su orientación -hacia el conductor, y bastante inclinada- encaja perfectamente con la ergonomía del puesto de conducción. Los botones del volante están bien distribuidos, aunque han perdido el buen tacto de los de la anterior generación. La excepción son las moletas impulsionales -para el volumen y la programación de la velocidad-, muy intuitivas.

Este modelo viene también ‘servido’ de puertos USB: uno delante -en la zona del cargador inalámbrico- y dos en las plazas traseras. Respecto a estas últimas, no transfieren datos al sistema, sirviendo únicamente como medio de recarga de dispositivos. Por tanto, sólo el conductor -o su copiloto- podrán aprovechar las ventajas de Android Auto y Apple CarPlay. ¡Un aplauso por este detalle tan ciberseguro!

Tutoriales en la pantalla multimedia del Opel Corsa

Y ya que de detalles va la cosa, mencionaremos algunos más. Por ejemplo, la radio incluye ya el protocolo DAB de serie. También es destacable que puedas conectar iPods -y controlarlos desde la interfaz en pantalla- de hace varias generaciones. Y no podemos dejar tampoco de lado los simpáticos ‘tutoriales’ que te explican algunas de las funciones menores del vehículo.

Navegación en la pantalla multimedia del Opel Corsa

La navegación mantiene -de forma constante- un seguimiento ágil de los movimientos del coche, y es rápido recalculando. A pesar de todas las lágrimas derramadas por la desaparición de OnStar, la tecnología propia de PSA que lo ha reemplazado trae consigo funciones conectadas igualmente buenas. Baste mencionar la localización de radares o la información del tráfico en tiempo real.

Reproducción de audio en la pantalla multimedia del Opel Corsa

Sólo queda un punto flaco en el infoentretenimiento del pequeño Opel, y es precisamente la calidad algo mediocre del equipo de audio. Puede ser más que correcta para el común de los usuarios… pero los audiófilos se quedarán con ganas de más. ¿Sería posible que el especialista Focal hiciera algo a este respecto?

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
7.5
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
7
TECNOLOGÍA DE CONFORT
6.5
TECNOLOGÍA DE ENTRETENIMIENTO
7.5
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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