Hay quien opina -a tenor de los acontecimientos del último año- que el dominio de las corporaciones es algo real. Y lo cierto es que ya quedan muy pocos argumentos para devolver ese pensamiento al sitio donde se originó: la ficción distópica.
Si nos paramos a pensarlo, nuestras necesidades están cada vez mejor cubiertas por productos y servicios que proceden de un puñado muy concreto de compañías. Lo que comenzó siendo simples diversificaciones de negocio se ha convertido en algo más parecido a la filosofía japonesa ‘zaibatsu’. Es decir, que una sola empresa puede proporcionarte todo lo que necesitas -y así lo hace-.
En la industria automotriz empezamos a vislumbrar un fenómeno parecido, por el cual las marcas de coches están transicionando hacia un modelo de negocio como proveedores de movilidad. Ya no será necesario que sus clientes posean permiso de conducir. Ni, tampoco, que sean mayores de edad…
En el Reino Unido, el magnate Jim Ratcliffe es uno de los grandes nombres de la industria petroquímica gracias a Ineos. Este empresario es, además, un filántropo de todo lo que inspire adrenalina… y un apasionado de los coches. De ahí que el foco de sus movimientos en los dos últimos años esté encaminado en cumplir su sueño personal: hacer de su compañía una referente también en el mundo del motor.
Un ‘buque insignia’… con muy mala leche
La piedra angular de su sueño se llama Grenadier. Se trata de un proyecto de todo terreno extremo que pretende -entre otros fines- demostrar que aún existe mercado para este tipo de vehículos. Su inspiración procede, directamente, del primigenio Land Rover Defender. Y no lo esconde.

Con una clara vocación aventurera y recreacional -aunque deja abierta la puerta a posibles usos en rescate o defensa-, el Grenadier será el primer producto de Ineos Automotive, la división creada ‘ad hoc’ para fabricar y comercializar ésta y sus futuras propuestas de vehículos.
Tomando posiciones
Evidentemente, consolidado el producto, el siguiente paso es el de establecer el medio de producción. Para construir sus coches, Ineos se ha hecho con la planta que Mercedes-Benz poseía en Hambach, en plena frontera franco-alemana.

La jugada no ha podido salirle mejor al holding británico. Con una factoría en territorio de la Unión Europea, la firma cuenta con muchas posibilidades para minimizar el impacto del ‘Brexit’ en sus actividades. Además, aparte del Grenadier, seguirá produciendo el Smart EQ fortwo para el Grupo Daimler a través de un contrato específico.
Por amor a las carreras
El origen de esta aventura se podría situar en las fuertes acciones de patrocinio que Ineos ha efectuado en ambientes de alta competitividad… hasta el punto de terminar ostentando la propiedad de varios equipos en diversos deportes. Sobradamente conocidos son tanto su equipo regatista… como el temible Ineos Pro Cycling, la escuadra ciclista que lleva una década -con Chris Froome a la cabeza- dominando las Grandes Vueltas.

Su última acción de ‘partnering’ le ha llevado a asociarse -ni más ni menos- con el equipo Mercedes AMG de Fórmula 1. De hecho, la petroquímica ya figura como una de los tres principales accionistas de la escudería -siendo el mánager Toto Wolff y la propia Daimler los dos restantes-. Una oportunidad de oro para no sólo introducir sus productos químicos directamente en la competición. También, para conseguir que se hable de Ineos en las más altas esferas del automovilismo. Paso previo este último -por supuesto- a la dominancia total del sector…















