El gigante automovilístico Stellantis quiere asegurarse de que tiene todos los chips que necesita para fabricar vehículos de aquí a 2030. Para ello, durante todos esos años, planea cerrar acuerdos con suministradores por valor de 10.000 millones de euros.
El primero de ellos ya lo ha alcanzado con la empresa taiwanesa Hon Hai Technology Group, más conocida como Foxconn. El resultado ha sido la creación de la ‘joint venture’ SiliconAuto, con el capital repartido al 50% entre las dos compañías. Otros acuerdos ya firmados son los que Stellantis ha alcanzado con las empresas Infineon Technologies, NXP Semiconductors, AiMotive y Qualcomm.
Mientras algunas marcas consideran que ya se ha superado la escasez de chips que paralizó muchas cadenas de montaje, también las hay más precavidas… Sobre todo, porque cada vez habrá más coches eléctricos en el mercado, y esta producción masiva impactará sobre la disponibilidad de componentes.
De hecho, Stellantis tiene nombrado a un responsable de Compras de semiconductores, Joachim Kahmann. Él piensa que la crisis de suministros podría “aumentar drásticamente”, conforme lo hagan las funciones de software de los automóviles. Según Kahnmann, en los últimos tres años, “tuvimos múltiples problemas en todas partes y, una vez que resolvimos un tema, surgió otro nuevo”.
Lo que hace China afecta a toda la industria
Sin embargo, puede que estas declaraciones no hayan gustado a su jefe, Carlos Tavares. El CEO de Stellantis ha afirmado que “la crisis de semiconductores está resuelta al 95%”; y que, para Stellantis, todo habrá vuelto por completo a la normalidad en septiembre. Kahmann reconoce que la situación pinta mucho mejor para cuando concluya el segundo semestre de 2023; ahora bien, teme que será cuestión de tiempo que se sufra el siguiente cuello de botella en el suministro.
Pero Kahmann tampoco descarta que los riesgos geopolíticos den un disgusto a los constructores. Recientemente, China anunció restricciones a la exportación de dos importantes metales para la confección de semiconductores: el galio y el germanio. Otro factor que complica las cosas son las plataformas compartidas entre varias marcas. Sí, pueden ser útiles para reducir costes… pero implica que muchos modelos dependen de los mismos componentes.
Además de tratar de garantizarse el suministro, Stellantis ha creado una base de datos de semiconductores. En ella se reflejan las funciones de cada tipo de chip empleado, y las previsiones de pedidos que atender durante los próximos años.
Unos chips sirven para que funcionen los sistemas de infoentretenimiento y de conducción autónoma; otros, para ampliar la autonomía de los vehículos eléctricos; otros, para los sistemas informáticos de gestión de estos últimos… Basta con que haya escasez de una sola de estas clases para detener la producción de varias plantas de un mismo constructor.















