Cuando un producto termina su paso por la línea de montaje, no es -ni mucho menos- el final de su viaje. Sí, de acuerdo, su etapa de formación hasta que termina por convertirse en un bien elaborado ha concluido. Pero dicho proceso da pie a su verdadera ‘aventura’: llegar -físicamente hablando- a su potencial cliente o comprador.
Con el automóvil ocurre prácticamente lo mismo. Cada día, centenares de nuevos coches se estacionan frente a la salida de la fábrica, esperando que el brazo logístico de su marca -o su operador de confianza- entren en acción. Decenas de profesionales forman parte de él, y trabajan -con la precisión de un metrónomo- para preparar los envíos de los vehículos a cada concesionario.
Ahora que las instalaciones fabriles de muchas marcas buscan la ‘neutralidad’ en sus emisiones contaminantes, algunas de ellas -las más cumplidoras en esta nueva filosofía- han vuelto la mirada hacia sus estrategias de distribución. Entre ellas se encuentra Volvo.
El vagón de las ilusiones
Dentro de sus iniciativas en este campo, la firma de Gotemburgo está prescindiendo de los habituales camiones portacoches en beneficio de los trenes de mercancías especiales. Este cambio de estrategia choca frontalmente contra la costumbre del resto de constructores, los cuales optan mayoritariamente por mover sus mercancías por carretera.
Por el momento, la apuesta de los nórdicos no parece un ‘capricho’. La marca asegura que ha reducido sus emisiones de CO2 en un 75% en la ruta equivalente entre su planta de Gante y su sucursal logística del norte de Italia. En otro de sus trayectos -éste, con término en el ‘hub’ austriaco de la firma-, las emisiones se han recortado casi a la mitad.

Después de este claro triunfo en el Viejo Continente, Volvo quiere continuar fomentando esta política en otras regiones como China o Estados Unidos. En estos territorios, los suecos ya cuentan con una infraestructura ferroviaria que soporta la práctica totalidad de sus distribuciones terrestres.
Así lo afirma el vicepresidente ejecutivo de manufactura y logística de Volvo Cars, Javier Varela: «Cuando dijimos que planeábamos reducir significativamente las emisiones en toda nuestra operativa, íbamos en serio. […] Nuestra red logística es sólo una pieza del puzzle, pero importante al fin y al cabo. Esto es ejemplo de nuestro compromiso de reducir nuestro impacto en el entorno mediante pasos significativos y concretos».















