En Estados Unidos más de 6.000 SUV eléctricos i-Pace de la marca Jaguar han sido llamados a revisión debido a una exposición al sobrecalentamiento y la posibilidad de incendio de las baterías de alto voltaje. El anuncio, llevado a cabo a finales de mayo, se suma a la lista de modelos eléctricos que ya han padecido esta vulnerabilidad, entre los que se encuentran vehículos de General Motors, del grupo Stellantis, de Hyundai y de Volkswagen.
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras de Estados Unidos -NHTSA, por sus siglas en inglés- publicó hace unas semanas que la llamada a revisión no eran una cosa puntual y, de hecho, afectaba a todos los modelos del i-Pace fabricados entre los años 2019 y el próximo 2024.
Incluso, mientras se le ponía solución al asunto, Jaguar indicó a sus clientes vía correo electrónico que los dueños de un i-Pace procurasen estacionar el vehículo lejos de espacios cerrados -como un parking-.
Se les pidió a los usuarios que esperasen hasta que se completaran las reparaciones con el fin de no comprometer la seguridad del dueño. Asimismo, se les instó a que, en la medida de lo posible, los cargasen al aire libre.
¿A quién se debe culpar del error en las baterías?
Los documentos indican que las baterías de los vehículos fueron fabricadas por LG Energy Solution, compañía que está siendo investigada por la NHTSA. Cinco fabricantes de automóviles que trabajaron con la marca también han efectuado llamadas a revisión debido a posibles defectos que podrían provocar incendios o fallas en el funcionamiento de los vehículos.
La NHTSA inició la investigación en abril de 2022, que afecta a más de 138.000 vehículos con baterías de iones de litio
La investigación ha encontrado 8 informes de incendios desde 2019.
De hecho, desde febrero de 2020, tanto General Motors, Mercedes-Benz, Hyundai, Stellantis y Volkswagen han realizado llamados a revisión debido a fallos internas en las baterías que aumentan el riesgo de incendios. La NHTSA afirmó su estrategia de contactar con LG y con otras compañías que pudieran haber adquirido baterías similares para tanto notificar como asegurarse de que se realicen las campañas de calidad pertinentes en cuanto sea necesario.

Esta investigación está resultando en otro inconveniente para el creciente despliegue global de vehículos eléctricos por parte de los fabricantes. Desde Ford y BMW también han realizado revisiones de baterías en los últimos años y los casos de Tesla han sonado alrededor del mundo.
Además, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos investigó una serie de incendios en modelos de Tesla y terminó por señalar que las baterías de litio de alto voltaje no sólo representan riesgos para los pasajeros, sino también pueden ser mortales para los equipos de emergencia en el tratamiento de los afectados tras los accidentes.
Los documentos relacionados con el llamado a revisión de Jaguar indican que el software del módulo de control de energía de la batería se actualizará tanto en los concesionarios como en línea.
Mientras tanto, LG Energy Solution señaló que Jaguar está actualizando el software de gestión de baterías de los vehículos, mientras continúan investigando los incidentes que desembocaron en estos ‘recall’.
Ciberseguridad: ¿se puede crackear una batería?
Esta es una problemática que despierta un interés enorme en los piratas informáticos, ya que no solo pueden vulnerar la privacidad de los usuarios o pasajeros del vehículo, sino que también podría ser una forma de poner en riesgo la seguridad de los pasajeros
La empresa vasca EUROCYBCAR lleva años siendo pionera y referente en el campo de la movilidad cibersegura. Su fundadora y CEO, Azucena Hernández, reveló algo interesante durante su participación en #MobilityTalks -podcast de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones, ANFAC-.
Tal y como comentaba: «En nuestros laboratorios de Vitoria Gasteiz hemos comprobado que en algunos vehículos eléctricos un cracker con suficiente conocimiento puede llegar incluso a modificar los parámetros de la batería«.
Concienciarse sobre los peligros que engloba la movilidad hiperconectada y electrificada es el primer paso para lograr mejoras en este campo. Tanto las baterías como los puntos de carga siguen representando una vulnerabilidad atractiva para los ciberdelincuentes y no queda otra que ir por delante. Recientes normativas como la UNECE/R155, o el test EUROCYBCAR -que mide y certifica el nivel de ciberseguridad de un vehículo- son importante iniciativas que buscan que los vehículos sean cada vez más ciberseguros.















