McLaren está experimentando retrasos de cuatro meses de media, para entregar las unidades encargada en EE.UU. del Artura, su superdeportivo híbrido enchufable. Así, quienes lo estuvieran esperando para este mismo verano, tendrán que aguardar un tiempo más. Algunos concesionarios admiten que las entregas de mayo se han retrasado hasta septiembre.
El motivo oficial es el refuerzo de las pruebas a las que está siendo sometido en la fábrica de la firma en Woking, para garantizar su calidad. Así lo explica McLaren en un comunicado interno a sus concesionarios de EE.UU., al que ha tenido acceso el medio Automotive News.
Un portavoz de la marca ha explicado igualmente que, para implementar los nuevos controles, se ha visto obligada a ralentizar la producción del modelo. Es más: en abril, el CEO de McLaren, Michael Leiters, ya anunció que aumentar la calidad de sus vehículos y su valor de reventa eran objetivos prioritarios.
Nada más tomar posesión de su cargo, Leiters admitió que el Artura necesitaba “algunas actualizaciones técnicas”, y que algunos miembros de McLaren le habían reconocido que la compañía se estaba arriesgando demasiado con productos poco maduros.
¿El parto más difícil?
El Artura es un modelo que ha pasado por todo tipo de dificultades. Para empezar, su lanzamiento en otoño de 2020 se vio retrasado por los problemas en la cadena de suministro asociados a la pandemia. El mundo del motor tuvo que esperar nada menos que otros dos años para ver al Artura a la venta, con otros dos aplazamientos.
Uno de ellos, que desplazó la puesta de largo hasta septiembre de 2021, fue causado por contratiempos con los suministradores de software. El otro, a finales de ese mismo año, se debió a que McLaren decidió priorizar en el Elva y el 765LT Spider el uso de los pocos semiconductores que le llegaban.
Más recientemente, en diciembre de 2022, 164 propietarios del Artura en EE.UU. tuvieron que llevar sus unidades a revisión. El motivo: el riesgo de sufrir fugas en el sistema de combustible que desembocaran en un incendio. Ese mismo mes, McLaren paró la producción en seco con tal de resolver los problemas de calidad ya detectados.
Además de su primer híbrido, el Artura es el primer McLaren con motor 3.0 V6 biturbo montado en la parte trasera del vehículo. El motor eléctrico, por su parte, se encuentra integrado en la arquitectura de la caja de cambios de ocho velocidades y doble embrague.
Entre los dos propulsores, el Artura obtiene una potencia de 671 CV y un par de 774 Nm. Su cifra de aceleración de 0 a 100 km/h es de tres segundos, y su velocidad máxima, de 330 km/h.















