La industria de la automoción no ha sido ajena a los malos datos de empleo que venimos oyendo en las últimas semanas y meses. Según datos de la Encuesta de Población Activa -EPA-, en el segundo trimestre de 2022, se perdieron 23.700 puestos de trabajo frente al mismo periodo de 2021.
Esta cifra representa un descenso del 4,1%: de 574.100 empleos, el sector ha pasado a dar trabajo a 550.400 personas. No obstante, la caída es más moderada si nos limitamos a la comparación con el primer trimestre de 2022. En ese caso, se queda en un 1,09%, lo que supone la destrucción de 5.200 puestos.
Las causas y… ¿las soluciones?
En el caso de la industria del motor, a la inflación y el contexto geopolítico desatado por la guerra de Ucrania, se suma la escasez prolongada de microchips. Esta influencia se aprecia en los datos de la industria de fabricación de vehículos, los cuales reflejan una caída aún más acentuada.
En las fábricas, la pérdida de empleo se sitúa en el 11,8% interanual -de 243.100 puestos de trabajo en el segundo trimestre de 2021, frente a 214.200 en el último periodo-. Por el contrario, la venta y reparación de vehículos vivió un crecimiento del 1,5% -de 331.000 personas, a 336.200-.
Por otra parte, un informe de AEDIVE -Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica- ya indicaba que la electrificación del parque automovilístico supondría una pérdida de 29.000 empleos de aquí al 2030, incluso contabilizando las nuevas posiciones surgidas de esta transición energética. De igual manera, la asociación también calcula que 165.000 trabajadores necesitarán pasar por un proceso de reciclaje.
En esta misma línea, el presidente del Comité de Empresa de Stellantis Zaragoza, Rubén Alonso, realizaba recientemente un inquietante cálculo. Para los vehículos 100% eléctricos, «se necesita más o menos un 30% de mano de obra».
Para el caso particular de Stellantis, Alonso proseguía en declaraciones a Aragón TV: «Pueden llegar otros proyectos que esperemos que garanticen esos empleos y un ejemplo es la fabricación de baterías que elaboramos para esta planta y para Madrid».
En Sagunto -Valencia- el Grupo Volkswagen se dispone a construir su gran factoría de baterías, con la que se espera la creación de 3.000 empleos. Al menos, siempre que el grupo alemán no se eche para atrás… algo que no sería nada bueno para un sector como el de la automoción, que representa más del 10% del PIB español.
Los actores implicados, expectantes ante el PERTE
Ante esta situación laboral, muchas esperanzas están puestas en el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica del Vehículo Eléctrico y Conectado –PERTE VEC-. De sus casi 2.975 millones de euros, el Gobierno ha adjudicado casi 703 millones -476 millones en subvenciones y 226 mediante préstamos-.
Entre los proyectos que han obtenido financiación se encuentran los nuevos modelos a fabricar en España, plantas de baterías, cargadores, aplicaciones del hidrógeno…
Las cifras de las que se hablaba al principio era que Seat -y el grupo VW- iba a ser la más beneficiada, con 397 millones de euros, mientras que a Mercedes-Benz se le concederían 170,4 millones. Ford recibiría 106,34 millones -aunque renunció a ellos a finales del mes de agosto-, y Stellantis, 67,41 millones para la fábrica de Zaragoza, pero también para las de Vigo y Villaverde -Madrid-. En cuanto a Renault, dispondría de 40,06 millones.
Por su parte, un proyecto emprendido por las empresas QEV Technologies y BTech, dispondrá de 107,8 millones de euros procedentes del PERTE. Dicho proyecto consiste en crear un «hub» de descarbonización en la planta Nissan de la Zona Franca de Barcelona. Según sus promotores, la idea generaría 4.000 empleos directos y 10.000 indirectos.















