Lo bueno de las profecías es que el paso del tiempo siempre acaba con ellas: bien porque se cumplan… o bien, porque quede al descubierto su falsedad al no cumplirse. Esto último puede resultar hasta cómico, dependiendo del tema.
Pero la conducción autónoma tiene un problema, pues comenzó a cimentarse con profecías que -ahora- sabemos que no se han cumplido, sino todo lo contrario. Ciertos discursos grandilocuentes -emitidos por ‘gurús’ que nadie puso jamás en duda– de hace unos años han quedado como especulaciones de cara a inversores.
Y es que, no en vano, aún estamos lejos de lograr una potencia computacional que se aproxime a la de nuestro cerebro. A este reto se le unen otros como, por ejemplo, evolucionar la forma de ‘aprender’ de las IAs o fomentar el desarrollo de infraestructuras conectadas.
Sea como fuere, Volvo quiere estar al frente de esta tendencia. Los de Gotemburgo mantienen para ello un acuerdo con NVIDIA -el gran fabricante de GPUs-, el cual ya ha dado fruto a diversos desarrollos y prototipos. Ahora, ambas firmas quieren llevarlo un paso más allá, con la llegada de la nueva generación de ‘superprocesadores’.
Tantas decisiones… en tan poco tiempo
Bajo la denominación ‘Orin’, NVIDIA ha creado un procesador -casi- ‘ex profeso’ para automatizar tareas de conducción. Según las especificaciones desveladas, posee la capacidad de realizar 254 billones de operaciones por segundo.
La pretensión de Volvo es la de utilizarlo como ‘visión artificial’ en apoyo a una computadora principal -una Xavier, otra creación de su socio-, ya que está especialmente diseñado para procesar imágenes y espectros Lidar en tiempo real. Con ello, sería capaz de producir una ‘perspectiva’ que ayudaría en la toma de decisiones de manejo a la CPU principal.
Si el experimento resulta, la firma sueca ya tiene claro su siguiente paso: lo implementará como función -con el nombre de ‘Highway Pilot’- en su plataforma SPA2. Con ello, estarían en disposición de estrenar este sistema en la próxima generación del XC90.















