Muchos de los ‘iconos’ del mercado han experimentado, en los últimos tiempos, un importante proceso de ‘adaptación’. En la práctica totalidad de los casos, el giro de guion viene motivado por las nuevas necesidades y regulaciones que imperan en el mercado. El ejemplo más representativo es la electrificación y la imposición, más pronto o más temprano, por parte de las autoridades, de unas normativas anti-contaminación que obliguen a los vehículos de combustión a convertirse en eléctricos.
Hemos visto ejemplos de todo tipo, como los Renault Megane y Scenic, el Mazda 6, los Ford Explorer y Capri, los Porsche Macan y Cayenne, el Mitsubishi Eclipse Cross, el Volvo XC60, el Nissan Micra… y así un larguísimo etcétera. Uno de los últimos en incorporarse al listado ha sido el VW Polo, el popular urbano que sale de la fábrica de la marca en Landaben -Pamplona- y que, desde este mismo 2026, para a ser el ID. Polo. Es decir, recibe las dos siglas que identifican a los modelos 100% eléctricos de la firma alemana.
Hay mucho que contar de este modelo desde un punto de vista tecnológico: Obviamente, de sus mecánicas, de sus tipos de batería, de la conectividad y digitalización que ofrece, de las mejoradas ayudas a la conducción… Sin embargo, hay un par de factores que están dando que hablar y que más bien son detalles que podríamos definir como ‘un tanto retro’. Por un lado su volante multifunción y, por otro, su cuadro de instrumentos.
Comenzando por el volante, no hay duda de que su apariencia -en las imágenes oficiales- es muy original, con su forma ligeramente achatada, tanto por arriba como abajo, el esquemático logo de ‘VW’ en su parte central o sus dos únicos brazos. Sin embargo, uno de los puntos a los que el propio fabricante le dedica mayor importancia es… al hecho de que cuenta con múltiples mandos físicos.
¿Cuál es la sorpresa aquí? Que hasta hace no mucho tiempo, VW había empezado a utilizar superficies táctiles con unas teclas que no eran agradables de usar, no siempre respondían bien… y lo que ocurrió es que el público ‘se echó encima de la marca’, coincidiendo en su mayoría en que si algo más sencillo y de hace años funcionaba bien, no había necesidad de cambiarlo.
De esta forma, el ID.Polo cuenta con casi una veintena de mandos -incluyendo el claxon- en esta parte del coche -sin contar con otros tres que, de momento, al menos según las imágenes, no parecen tener una función asignada-. En una época de paulatina esquematización de interiores como la que vivimos, nos parece una buena noticia. Y es que esos botones sirven para controlar elementos como el volumen, el control de velocidad -incluido el margen de distancia del sistema adaptativo-, el control de órdenes por voz, menús de la parte multimedia, la calefacción del propio volante… y uno con la leyenda ‘view‘ y que nos permite enlazar con otra de las características interesantes del modelo.
Está hecho ‘un cuadro’… de mandos clásico
Y es que ese botón lo que hace es cambiar entre los distintos modos de la instrumentación, que en el ID.Polo está confiada a una pantalla de tamaño muy razonable de 10,25″ o bien 26 centímetros en diagonal -nada que ver con las de formato ‘mini’ de otros ID, que tienen las dimensiones del display de un teléfono móvil-. Aquí lo interesante es que, a pesar de ser un elemento muy tecnológico, el usuario puede elegir una ‘vista’ del cuadro con un diseño a base relojes analógicos de aguja, al estilo del que llevaba el mítico Golf en los años 80. Eso sí, en este caso el efecto se consigue mediante unos gráficos de alta precisión. Se ha replicado hasta el último detalle de aquel coche de hace más de cuatro décadas, incluyendo una zona central con ‘chivatos’ que avisaban de posibles anomalías.
Pero con observar al detalle, podemos ver que nos encontramos en un coche del siglo XXI; por ejemplo, en la parte inferior de los relojes se ven los símbolos que muestra la cámara que lee las señales de tráfico -y que pronto también podrá tener en cuenta los semáforos en rojo- o el chivato de activación del sistema de mantenimiento dentro del carril.
Por lo demás, si desplazamos la vista a la derecha, veremos que ya hay un dispositivo muy de nuestro tiempo: la gran pantalla de 13″ del sistema multimedia. Con todo y de nuevo, Volkswagen ha decidido reinterpretar esa tecnología. ¿Cómo? Ofreciendo al conductor la posibilidad no solo de manejarla de manera táctil con sus dedos, sino también con mandos físicos. Algunos de ellos se encuentran justo por debajo de las salidas de ventilación y controlan, precisamente, uno de los equipamientos que la gente no quiere manejar a base de toquecitos en una pantalla. Nos referimos a los botones del climatizador: desde la regulación de la temperatura a la intensidad del chorro del ventilador, pasando por la activación del aire acondicionado, la luneta térmica…
Y no solo eso: más abajo, hay un mando giratorio para actuar sobre el volumen y que también sirve para manejar funciones de avance y retroceso por distintas pantallas, pistas de música, emisoras de radio… Por concluir con el asunto más ‘táctil’, también los botones de las puertas para elevalunas, espejos eléctricos y cierre centralizado ofrecen un estilo clásico, siendo lo que más choca la ausencia en el sitio habitual de un tirador para abrir la puerta que pasa a ser otro ubicado junto a los del cierre. Eso sí, la vuelta ‘al pasado’ no ha sido total del todo… ya que la clásica ruleta para activar las luces y los faros antiniebla no ha sido capaz de ‘ganarle el pulso’ a los botones que utiliza este ID. Polo.

Y por lo demás… ¿qué saber del interior?
Más allá de estos elementos tan llamativos, el habitáculo del ID. Polo también destaca por una evolución en materiales y en la propia arquitectura del salpicadero. Volkswagen asegura que ha revisado por completo la selección de plásticos, tejidos -muchos de ellos reciclados- y superficies de contacto, apostando por texturas más agradables y por un diseño que combina líneas horizontales limpias con zonas acolchadas en las áreas donde más se apoyan manos y brazos. La sensación general es la de un interior más cálido y menos “tecnológico-frío” que en otros ID., algo que encaja con ese regreso a lo analógico que propone el modelo.
El diseño también busca transmitir mayor amplitud visual: las salidas de aire se integran en una franja continua, la consola central queda más despejada y el túnel central se simplifica gracias a la ausencia de palanca de cambios tradicional -el modelo ahora, como eléctrico, no tiene marchas y tiene un mando tras el volante para seleccionar marcha adelante, atrás, punto muerto…-. A ello se suma una iluminación ambiental más elaborada, con varios colores y animaciones asociadas a funciones como la carga, la climatización o los asistentes de conducción.
En cuanto al equipamiento, el ID. Polo ofrecerá elementos que hasta hace poco eran impensables en un urbano: desde un head‑up display avanzado hasta un sistema de sonido de mayor calidad, pasando por asientos con regulación eléctrica y calefacción.















