Quizá suene bastante osado: Comparar al T-ROC con un Golf sería algo así como comparar a un jugador de fútbol relativamente joven y que en pocos años han conseguido un gran éxito… con una leyenda de su mismo equipo que ya lo ha demostrado todo. Solo el tiempo lo dirá, porque lograr lo que el Golf ha conseguido en sus más de 50 años de historia va a ser complicado que lo iguale ningún otro modelo; no solo de Volkswagen, sino de cualquier marca.
Pero, al menos, hay que concederle un margen de confianza T-ROC, un coche presentado en 2018 y que ha funcionado bastante bien en cuanto a ventas, pese a que ‘no era el más guapo de la clase’ y desde el primer momento tuvo que sufrir las críticas de contar con un interior demasiado sobrio; defectos ambos que se subsanaron parcialmente con el rediseño del modelo en noviembre de 2021.
Ahora, la marca alemana ha desvelado la segunda generación de este SUV un tanto atípico, en el sentido de que se sitúa entre sus hermanos pequeños T-Cross/Taigo y su hermano mayor, el Tiguan, abriéndose un poco paso a codazos por llamar la atención de aquellos usuarios que buscan un modelo de tamaño ajustado para darle ‘todo uso’.
Comenzando por el exterior, a simple vista el cambio es evidente; el T-ROC se ha vuelto mucho más atractivo, más grande -crece unos considerables 12 cm en longitud, hasta llegar a los 4,35 m- y tanto la parte delantera como la trasera se asemejan a la de sus hermanos más recientes. Visto de perfil es más ‘coupé’ que antes, en el sentido de que su portón parece ahora más inclinado.

Ahora todas las versiones vienen de serie con luces delanteras de leds, que son matriciales en los acabados más completos y que van unidos por una franja luminosa que los une atravesando el logo de VW -que también va iluminado-. El portón puede disponer de apertura automática y también hay disponible un gancho para remolque preparado para llevar, incluso, bicis eléctricas.
En la trasera se repite el esquema de luces led, banda transversal y logo con luz -roja, en este caso-. La gama de colores es bastante ‘llamativa’, con seis opciones a elegir y entre ellas el ‘amarillo canario’.
En el interior, el salto cualitativo es notable. Volkswagen ha rediseñado por completo el habitáculo, empleando materiales más agradables al tacto -por ejemplo, el salpicadero cuenta con superficies blandas- y, en general, resulta más acogedor.
Como era de esperar, el centro de atención es el dispositivo multimedia, con pantalla ‘flotante’ que puede llegar, según versiones, hasta las 13″ de tamaño. También hay un sistema de iluminación ambiental más completo, el volante se ha renovado, aparecen mandos con superficies táctiles y, en conjunto, se mantiene esa ‘lógica alemana’ para la ergonomía por la cual, todo está en su sitio.
También hay una mejora en el espacio interior, algo lógico con la ganancia de tamaño exterior del coche. Aún así, seguirá siendo un muy buen cuatro plazas y algo más justo para cinco, mientras que el maletero gana 30 litros hasta alcanzar los 475, que es un valor muy bueno.
Entre las novedades tecnológicas destaca el head-up display proyectado en el parabrisas, un completo selector de modos de conducción y, además, también se añaden en las versiones más completas -Style- unos asientos delanteros con regulación eléctrica -en 14 posiciones- y función de masaje. Además, en opción hay un equipo de sonido Harman Kardon, que supone un notable paso adelante respecto al Beats Audio de su predecesor. ¿Un detalle curioso del sonido? Que hay un mando físico y giratorio para bajar o subir el volumen, pero que lo han colocado… en la zona de la consola por delante de los asientos delanteros.
En marcha, el nuevo T-Roc recurre a la plataforma MQB evo, la misma que utilizan los últimos Tiguan y Tayron. Es una buena noticia porque es una base de un segmento superior y, entre otras cosas, eso le permite integrar sistemas avanzados de asistencia como el Travel Assist, que ahora puede realizar cambios de carril automáticos y anticiparse a límites de velocidad.
También debuta el sistema Park Assist Pro, capaz de memorizar maniobras de aparcamiento y ejecutarlas de forma autónoma, incluso desde el móvil -previa instalación de una aplicación-. Otro añadido interesante es el sistema de alerta de salida, que avisa si se aproxima un vehículo o ciclista antes de que alguno de los pasajeros abra las puertas.
En cuanto a la gama de motores, era donde quizá más falta le hacía una actualización al modelo; no por rendimiento, sino por el hecho de no existir ninguna variante ‘eco’. De esta forma, ahora la oferta comienza con dos motores de gasolina dotados de un sistema de hibridación suave de 48V: el 1.5 eTSI que se desdobla en variantes de 116 y 150 CV, ambos con cambio automático DSG de siete marchas.

Asegura la marca que, más adelante, llegarán versiones ‘híbridas completas’ -sin entrar en más detalles-, siempre con tracción delantera, y también se espera el regreso del T-Roc R, la variante más deportiva con tracción total y motor 2.0 TSI, pero puesto al día con electrificación.
La comercialización del nuevo T-Roc comienza en Alemania este mismo 28 de agosto, con la llegada de las primeras unidades prevista para noviembre. El precio base arranca en aquel mercado desde los 30.845 euros para el 1.5 eTSI de 115 CV -es una buena referencia para saber lo que podría costar en España, con promociones incluidas-. Entre sus principales rivales se encuentran modelos como el Toyota C-HR, el Hyundai Kona… e, incluso, podría intentar robar clientes al BMW X1, si bien para eso debería añadir versiones híbridas enchufables.















