Nada menos que 70 años -ty diez millones de unidades- han pasado desde que, en 1951, Jeep pusiera en el mercado su conocido como BJ; este todo terreno, al igual que los pick up de la marca, se han convertido en auténticos iconos, en especial por su fiabilidad y robustez. De hecho, no es raro verlos surcando las dunas del desierto con absoluta sencillez. Sin embargo, hace años que el mercado del automóvil, incluso el de los TT más ‘puros’ ya demandan otros factores: básicamente, la última tecnología y unas prestaciones similares a las de cualquier modelo de lujo de otros segmentos.
El que mejor ha sabido interpretar esa fórmula ha sido Land Rover: evidentemente, primero con los Range Rover y más recientemente, incluso, con el Discovery, que nació a finales de los 80 como un TT de expedición, perfecto para disputar aventuras como el Camel Trophy y, ahora se ha convertido en un modelo de precio, tamaño y lujo similar al de un Range.
Pues hacía ahí parece que se encamina el nuevo Land Cruiser, el conocido como Serie 300 -es decir, es el hermano mayor del ‘clásico’ Land Cruiser- y que es la renovación más grande que experimenta este coche -dentro de la línea temporal de este modelo, el conocido como ‘Station Wagon’- desde 2007 y, seguramente, la más profunda de su historia. Y eso es algo que afecta a todos los ámbitos del coche, comenzando por el del diseño. De acuerdo, sigue conservando su imagen de TT ‘cuadrado’ y robusto, pero el lenguaje estético ha variado; algo que se aprecia sobre todo en el frontal.

Luego está la plataforma, seguramente la principal responsable de que todo haya cambiado tanto. Denominada GA-F, no ha hecho que el coche sea más pequeño -de hecho, mide prácticamente cinco metros de largo por 1,98 m de ancho-, pero sí sustancialmente más ligero, pues se habla de un ahorro de peso de nada menos que 200 kg.
En cuanto al interior, este Land Cruiser siempre ha tenido la difícil misión de tener que ‘gustar’ a públicos de los más de 170 países y regiones de todo el mundo. Tal vez por eso, su estilo siempre ha sido sencillo y sobrio… cualidades que, ahora, se mantienen, si bien es cierto que el progreso tecnológico que experimenta le hace parecer bastante más sofisticado.
Como suele ocurrir en todos los modelos, todo el protagonismo recae en el mejorado dispositivo multimedia, con la gran pantalla central de tamaño tan generoso que puede mostrar, sin dificultades, varias informaciones al mismo tiempo y sin mayor dificultad. Tal vez por el tipo de usuario al que va destinado o porque es un modelo que seguramente va a circular en muchas ocasiones fuera de carretera, se ha decicido mantener muchos de los botones físicos, que se entiende que son más fáciles de manipular.
Como detalle curioso, la instrumentación no se suma a la moda de los cuadros de mandos digitales, así que las funciones más llamativas se controlan desde el sistema multimedia; por ejemplo, una de ellas, de estreno en este coche es el conocido como monitor multiterreno. La idea es mostrar, con la ayuda de cámaras estratégicamente situadas, lo que pasa por debajo del vehículo y que sí el conductor pueda ver ‘por donde pisa’ el coche.
La parte tecnológica en un modelo como éste centra mucha de la atención en lo que tiene que ver con los asistentes a la conducción… aunque entendidos como ayudas para enfrentarse a todo tipo de dificultades. De nuevo, tal vez imitando el estilo de los Range Rover y su Terrain Response, el Land Cruiser cuenta con el ‘Multi-Terrain’ Select.
Llega al mismo sitio, con menos trabajo
Su misión es quitarle trabajo al conductor, que sólo tiene que limitarse a seleccionar con un mando el tipo de terreno o superficie por la que va a circular, y el vehículo se encargará de llevar a cabo los diferentes ajustes necesarios -respuesta de las ayudas electrónicas, respuesta del motor y del cambio, funcionamiento de la tracción total…-. Según declara la propia Toyota, la puesta a punto del vehículo habría contado como banco de ensayo con la experiencia de la marca en un rally como el Dakar. Y eso también habría servido para el desarrollo de la otra tecnología interesante del modelo, como es la suspensión ‘dinámica’.

También se han producido importantes cambios en lo que tiene que ver con los motores. Este modelo era habitual que, en los últimos años, contase con grandes bloques de ocho cilindros. Pues bien, ahora desaparecen y pasan a ser mecánicas de seis cilindros en V. En concreto, hay un gasolina 3.5 V6 de 415 CV y un 3.3 diésel de 309 CV. En ambos casos son propulsores con doble turbo y acoplados a un cambio automático de diez velocidades.
Este modelo comenzará su andadura comercial este mismo verano… aunque está por ver si, como sucedía los últimos años con su antecesor, vendrá o no a España, donde posiblemente su hueco lo esté ocupando el Highlander, un SUV híbrido de precio mucho más ajustado que el Land Cruiser.















