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¿Acabará un ‘soplón’ con los coches autónomos de Cruise?

Un denunciante anónimo, que se identifica como empleado de Cruise (servicio de coches autónomos propiedad de General Motors), ha alertado de que no se estarían tomando la seguridad suficientemente en serio... ¿Puede este 'soplón' poner en jaque toda una forma de movilidad?

Chevrolet Bolt Cruise tres cuartos frontal

La polémica comienza cuando alguien que se identifica como empleado de Cruise envía una carta anónima a las autoridades de California. En ella, les advierte de que Cruise se está precipitando con su servicio de «robotaxi«; que lo está lanzando demasiado pronto como para garantizar su seguridad.

Ya van varios fallos

El supuesto empleado dice estar especializado en sistemas de seguridad críticos. Denuncia que los taxis autónomos de Cruise se quedan tirados en mitad de la vía con demasiada frecuencia, bloqueando el paso a otros vehículos. El informante denomina a estas situaciones “Eventos de Recuperación del Vehículo” (VRE, por sus siglas en inglés). Sólo dos semanas después de que remitiera la carta, seis vehículos de Cruise se quedaron detenidos en pleno cruce de San Francisco durante casi dos horas. Hizo falta retirarlos manualmente del lugar, a pesar de la ayuda de asistencia remota. Si se hace caso al empleado anónimo, cuando la asistencia remota tampoco funciona significa que los sistemas de respaldo también han fallado.

A nivel federal, la autoridad del tráfico estadounidense (la NHTSA) también está investigando un choque en el que está implicada una unidad de Cruise. En este caso, el vehículo de la compañía se quedó parado en un cruce al detectar otro coche que se aproximaba hacia la intersección. Pero lo hizo en mitad de ella, dándose además la circunstancia de que el segundo vehículo continuó recto, a pesar de encontrarse en un carril para girar.

La advertencia está ahora en manos de la “Comisión de Servicios Públicos de California (CPUC, por sus siglas en inglés). La CPUC ya se ha puesto a investigarla; se trata de una institución con la potestad de expedir permisos para vehículos autónomos en dicho estado. Por lo tanto, es este organismo quien concede el permiso a Cruise para comercializar un servicio de vehículos autónomos en San Francisco.

Al parecer, las expectativas de los directivos y los inversores son tan grandes que la mayoría de los empleados de la compañía no se atreverían a reconocer esta situación en público.

¿Una verdadera cultura de la seguridad?

Pero el denunciante anónimo va más allá: describe como “entorno caótico” el ambiente interno en Cruise; y, especialmente, los mecanismos para reportar asuntos de seguridad. «Como empleado que trabaja en sistemas críticos de seguridad, la única razón que se me ocurre para que se nos oculte este tipo de información es la intención de controlar daños y cuidar la apariencia. No creo que eso sea coherente con una cultura en la que la seguridad sea lo primero», manifiesta. Además, afirma que él mismo expresó su preocupación a través de dichos canales, pero su queja seguía tramitándose más de seis meses después. Y es que Cruise no se compromete con un tiempo máximo de respuesta. También dice que nunca se informa a los empleados sobre los resultados de investigaciones de accidentes con vehículos de la compañía.

Mientras tanto, en una encuesta de abril de 2022, el 94% de los empleados de Cruise se mostraron de acuerdo con la noción de que la seguridad es una de las grandes prioridades de esta startup. A día de hoy, se desconoce si la CPUC ha podido confirmar que el confidente es realmente un empleado de Cruise.

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