Bolt, la plataforma de movilidad más grande de Europa, se ha unido a Pony.ai -uno de los nombres más fuertes del mundo en conducción autónoma– y a Stellantis -el gigante que engloba marcas como Peugeot, Fiat, Jeep o Citroën- para poner en marcha un programa piloto de movilidad autónoma en Luxemburgo. Para Bolt es su primer proyecto de este tipo, así que no es un anuncio menor: marca el pistoletazo de salida de su entrada en el mundo de los robotaxis.
¿Qué se va a probar exactamente?
La idea es meter en circulación furgonetas medianas de Stellantis, basadas en su plataforma L4-Ready -pensada precisamente para vehículos que pueden conducirse solos-, equipadas con la tecnología de conducción autónoma de séptima generación de Pony.ai. El objetivo es comprobar cómo se comportan en el tráfico real de una ciudad europea: cómo gestionan los semáforos, los peatones, las rotondas con mala visibilidad… todo lo que un conductor humano hace casi sin pensar.
El hecho de que estas pruebas vayan a tener lugar en Luxemburgo, no es casualidad. Pony.ai ya lleva tiempo apostando por el país: desde 2025 cuenta con permiso de las autoridades para hacer pruebas de nivel 4, y de hecho instaló allí su primer centro de investigación en Europa. Básicamente, este diminuto país se ha convertido en el laboratorio favorito para este tipo de tecnología gracias a una normativa bastante más abierta que la de otros países europeos.
¿Cómo se va a organizar?
El reparto de tareas será el siguiente: Bolt se encargará de proveer su aplicación móvil y su conocimiento del mercado -es decir, será donde el usuario pida el viaje-, Stellantis pondrá los vehículos y su experiencia fabricándolos, y Pony.ai estará a cargo de ser el ‘cerebro’ que hace que el coche entienda lo que pasa a su alrededor y tome decisiones. Los responsables de las tres compañías han coincidido en que ven en Luxemburgo el escenario ideal para dar este paso, y que el plan es ir sumando más pilotos similares en otras ciudades europeas en el futuro.
¡Pero… ojo! Todavía habrá humanos dentro de los vehículos. Aunque el objetivo final es operar sin conductor, durante esta primera fase los coches no irán completamente vacíos: la normativa europea exige que haya una persona de seguridad en el asiento del conductor, vigilando que todo vaya bien. Eso sí, sin tocar el volante ni los pedales salvo que algo se salga de control.
El contexto -ya conocido-: Europa va con retraso
Conviene poner esto en situación: en China y EE. UU. los robotaxis ya circulan de forma comercial en varias ciudades -marcas como por ejemplo Waymo-, mientras que Europa todavía está en fase de pruebas. De hecho, este lanzamiento coincide con un movimiento político importante: ministros de transporte de varios países de la UE se reunieron recientemente para intentar crear normas comunes y que las empresas no tengan que pedir permisos por separado en cada país, algo que hasta ahora ha frenado bastante este tipo de proyectos.
Si todo va bien, este proyecto podría ser la antesala de que veamos furgonetas sin conductor recogiendo pasajeros por las calles europeas en un futuro no muy lejano…















