Movilidad

El smartphone podrá ayudar a regular el tráfico y las emisiones en las ciudades

Las aplicaciones para "smartphone" llegan para allanar el camino a vehículos con todas las funcionalidades para movilidad y emisiones incorporadas. Un ejemplo es un proyecto español que promete ayudar a la gestión de las ciudades.

Movilidad sostenible ciudades

Las ciudades hoy se caracterizan por sufrir constantes problemas de contaminación, así como de contaminación por emisiones. Esto es especialmente notable en las grandes urbes. Para avanzar en la movilidad sostenible y en la organización de unas aglomeraciones urbanas que no paran de crecer, se están desarrollando distintos proyectos que buscan facilitar la vida y la salud de sus ciudadanos.

Una de estas iniciativas es la que ha presentado el grupo corporativo de innovación tecnológica GMV. Los jefes de proyecto del Departamento de Automoción, Pablo Rivas y Carlos Barredo, han mostrado cómo funciona su aplicación para «smartphone», así como las facilidades que ofrece dentro de un ecosistema urbano actual.

¿Por qué están apareciendo estas «apps»?

La nueva ley medioambiental

La Ley 7/2021, de 20 de mayo, de Cambio Climático y Transición Energética implica unas nuevas normativas que ayudarán a gestionar la movilidad urbana. Incluye unas líneas que hablan de la promoción de movilidad sin emisiones. Esto persigue el objetivo de adopción de planes de movilidad urbana sostenible, por parte de los municipios españoles de más de 50.000 habitantes. Las medidas de mitigación a las que abre paso permitirán reducir las emisiones derivadas de la movilidad.

Una de las medidas establecidas en este punto habla de crear las denominadas «zonas de bajas emisiones». Es uno de los puntos que puede resaltar más dentro de la reciente ley medioambiental, debido a que su despliegue afectaría a más de 24 millones de españoles. Esto es, a algo más de la población del país.

Una mirada más exhaustiva a este punto

Las regulaciones de acceso de vehículos a cascos urbanos, que incluyen las zonas para bajas emisiones, se diferencian en cuatro grupos:

El primero habla de las propias zonas de bajas emisiones, pues habrá restricciones y control para los vehículos más contaminantes, a los que no se les permitirá acceder a zonas de bajas emisiones, o bien pagarán más por ello.

El segundo incluye el acceso mediante pago a determinadas carreteras, autopistas o vías urbanas. Actualmente ya existen ejemplos como peajes en vías urbanas, donde uno de los principales motivos del cobro es la reducción de la congestión de tráfico en tramos muy concurridos. También busca mejorar el ruido y la calidad del aire dentro de cascos urbanos.

El tercero se refiere a otras regulaciones que pueden variar desde el permiso de entrada exclusivamente a ciertas horas del día, que solo algunos vehículos puedan acceder según lo que contaminen, restricciones que varían con el día de la semana… En definitiva reúne un conjunto de regulaciones que ya se ven en algunas ciudades europeas, si bien no tan acotadas exclusivamente a zonas de baja emisión.

-El cuarto grupo comprende un conjunto de regulaciones que comprenden un aviso de emergencia en caso de darse contaminación elevada, para restringir zonas a vehículos o el acceso a algunos de estos.

Estas regulaciones deben estar asociadas al propio vehículo. Hoy el vehículo conectado y su entorno ya implican tecnologías necesarias para desplegar aplicaciones y servicios similares. Un ejemplo de iniciativas ya disponibles es la plataforma híbrida de la DGT, denominada «DGT 2.0». Sirven en caso de uso de poder alertar a los conductores sobre contaminación, a los núcleos poblacionales que afecta la ya mencionada ley medioambiental.

¿De qué trata este proyecto de GMV?

La aplicación para «smartphones» que están desarrollando Carlos Barredo y Pablo Rivas es lo que Barredo denomina «una opción como medio intermedio entre poder disponer de estos servicios implementados o desplegados en las ciudades, hasta que esto pueda venir incorporado en los propios vehículos, y que no sea necesario el despliegue de una infraestructura».

Esta habla del «teléfono inteligente» como OBU -unidad a bordo en español-. No requiere de ninguna otra infraestructura, pues se sirve del sistema de comunicaciones y posicionamiento del propio teléfono. También es interactiva, ofreciendo feedback instantáneo al conductor, y de entre sus ventajas se incluye la capacidad de dar soluciones más fáciles, cuando de adoptar nuevas tecnologías se trata.

¿Cuáles son sus funcionalidades?

La detección de zonas de distinto nivel de emisiones está basado en el Sistema Global de Navegación por Satélite -GNSS en inglés-. También gestiona la información de los conductores que son usuarios de esta aplicación, e informa constantemente acerca de las «zonas de bajas emisiones»: cambios en la normativa, mapas, horarios… Incluye además varios informes, y notifica como cualquier otra aplicación sobre señales de tráfico virtuales, permisos y restricciones, o paneles de mensajes con atascos o meteorología.

Una arquitectura basada en el smartphone

Se trata de una arquitectura global, de la que destacan las aplicaciones del dispositivo móvil o los elementos de enforcement -ejecución- , entre otros muchos componentes. Los elementos del sistema se dividen en cuatro: interfaz web de administración -gestión de usuarios, de vehículos autorizados…-, interfaz para usuarios -por ejemplo las solicitudes de permisos de acceso temporal-, las aplicaciones para usuarios -notificación de entradas y salidas, o registro de accesos-, y las aplicaciones de enforcement -con consultas de estado y registro de los vehículos-.

Ventajas que ofrece este tipo de aplicaciones

Según sus modos de funcionamiento, ofrece dos tipos de soluciones. En una el «smartphone» solo es una herramienta de gestión, donde se informa al ciudadano y se tramitan las solicitudes de acceso. En la segunda el «smartphone» conforma la herramienta de control de acceso en sí. Gracias a su comunicación por satélite detectaría el acceso de los automóviles, la polución o el tráfico. Esta última necesitaría el respaldo de una infraestructura mínima, ante posibles peticiones y reclamaciones de los conductores.

Otra ventaja es que el teléfono integra tanto la capacidad de procesamiento, como las tecnologías de posicionamiento y las comunicaciones. A la hora de añadir cualquier esquema basado en el GNSS, se muestra como una herramienta flexible.

Una tercera ventaja sería que estas soluciones se diseñan basándose en tecnologías web. Ello posibilita la integración del sistema con demás servicios municipales, así como con las aplicaciones de terceros. Todo a través de una Interfaz de Programación Artificial -API-. Esa facilidad para integrarse se divide en cuatro grandes grupos: carga y descarga, accesos a aparcamientos, transporte público y MaaS -Mobility as a Service-, y el coche compartido y carpooling -servicios para compartir automóviles-.

Web administrativa y conclusiones

De entre sus elementos de gestión destaca una aplicación web con la que es posible gestionar el sistema. Esto gracias a que la plataforma no necesita que se instale ninguna clase de infraestructura. La misma página ofrece una serie de ventajas: se puede registrar y controlar a los usuarios de manera on-line, se dan notificaciones instantáneas a estos, se pueden crear y editar las zonas gestionadas -zonas geográficas, horarios de aplicación-.

Por lo tanto, las plataformas de «smartphones» no requieren una infraestructura para sus servicios -reduciendo su impacto visual y económico-, y además podrán compatibilizarse con los coches conectados. También son flexibles ante distintas políticas sobre los ámbitos urbanos, y son compatibles con novedosos servicios en carretera y en la automoción.

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