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Skoda: más de un siglo… contado por sus motores

No hay nada como mirar hacia atrás para darse cuenta de todo lo que ha avanzado la técnica desde el siglo pasado. Especialmente, en la automoción.

Imagen de un banco de pruebas de motores en Skoda

Normalmente, en tu día a día tras el volante estás concentrado en tu destino o en el tráfico. Utilizas todas las capacidades de tu vehículo, que te brindan al instante la ayuda que necesitas para sortear cualquier obstáculo. Pero muy posiblemente desconozcas de dónde proceden.

Desde que se inventase el motor de explosión a finales del siglo XIX, los avances de la técnica lo han transformado sensiblemente con el paso del tiempo. No ha variado en su principio de funcionamiento pues, a fin de cuentas, sigue siendo un pistón que marca cuatro tiempos: admisión, compresión, explosión y escape. Pero todo lo que rodea a este mecanismo ha cambiado por completo.

Una llama… de más de cien años

Para darte cuenta de esto, no hay más que contemplar la evolución de una marca como Skoda. Allá por 1899, la firma checa -entonces todavía llamada Laurin & Klement– creó su primer motor, de un solo cilindro y destinado a su montaje en motocicletas.

No habría que esperar demasiado para ver sus esfuerzos puestos en un coche. En 1905 se presentó el Voiturette A, que incorporaba un propulsor de dos cilindros, dispuestos formando una ‘V’ con un ángulo de 55 grados. Pronto el número de cámaras de combustión se multiplicaría, llegando hasta ocho en 1907.

Ya en los veinte y treinta Skoda abandonó la artesanía en favor de la producción en masa, aunque sin merma en la calidad. De hecho, en esta época comenzó la historia de su buque insignia Superb, el cual se consideraba uno de los sedanes más refinados del momento.

Pasada la Segunda Guerra Mundial, el Telón de Acero no fue un impedimento para que la marca continuase innovando: en 1977, su primer bloque en aluminio triunfaba -montado en el deportivo 130 RS– en el Rallye de Monte Carlo. Éste y otros méritos terminarían por atraer la atención del Grupo Volkswagen, al cual se unieron en 1991.

Desde entonces, siglas como TSI y TDI han presidido las tapas de balancines de los motores que abandonan su fábrica de Mladá Boleslav. Y en un gran número, ya que dos de cada diez unidades que produce el consorcio para todo el mundo se desarrollan aquí.

En palabras de Christian Strube -responsable de Desarrollo Técnico en Skoda-, «Hoy en día, Skoda figura entre los fabricantes de coches más antiguos del mundo. Sus innovaciones en el ámbito de motores han contribuido sustancialmente a la evolución global de la movilidad individual en el transcurso de muchas generaciones. Hoy, esta tradición y experiencia nos inspiran».

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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