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Mazda hace un viaje de 1.600 km que puede salvar al vehículo de combustión

El protagonista de esta historia es un MX-5 Roadster 2.0 completamente de serie, que recorrió circuitos de carreras de cada uno de los países de origen del Reino Unido utilizando una gasolina sostenible hecha a base de residuos agrícolas.

Imagen de un Mazda MX-5

En su objetivo de reducir las emisiones de CO₂ de todos sus coches, la compañía japonesa Mazda no solo apuesta por la electrificación de los vehículos, sino que también prueba todas las opciones disponibles para conseguir la anhelada neutralidad climática. Una de las alternativas barajadas por la compañía es el uso de combustibles no fósiles que contribuyen a la descarbonización de los automóviles.

Es así que el fabricante de coches acaba de probar un combustible sostenible de una empresa inglesa llamada Coryton Fuels, creado con un 100% de residuos agrícolas, como paja, subproductos y desechos de cultivos que no se utilizarían para el consumo. Con este sustituto de la gasolina tradicional, el MX-5 Roadster con motor 2.0 de 184 CV, sin modificar, completó a lo largo de una semana un recorrido de 1.000 millas por el Reino Unido.

Imagen con el repostaje de Mazda MX-5

“Se trata de una brillante demostración de cómo los combustibles sostenibles pueden contribuir a reducir las emisiones de CO2 de los automóviles si se generaliza su uso”, dijo Jeremy Thomson, director general de Mazda Motors UK.

Así se desarrolló la prueba

El coche partió de la sede central de Coryton, en Essex, pasando por la de Motorsport UK –organismo rector de la automoción en el Reino Unido-, en Bicester, antes de completar el recorrido por cuatro circuitos británicos: Anglesey -Gales-, Oulton Park -Inglaterra-, Knockhill -Escocia- y Kirkistown -Irlanda del Norte-.

Durante la prueba, las prestaciones, la economía y el carácter del motor del vehículo no variaron con el combustible de segunda generación llamado Sustain 100% para carretera suministrado por Coryton.

Las 1.000 millas -unos 1.600 km- recorridas por el Mazda MX-5 Roadster -en las que registró una media de 45,6 mpg, que equivaldría a unos 6,2 litros cada 100 km- demostrarían que los combustibles no fósiles también pueden ser una solución para descarbonizar los varios millones de coches con motor de combustión que seguirán circulando por las carreteras durante las próximas décadas a pesar de la masificación de la producción de vehículos eléctricos.

La prueba evidencia el potencial de la adopción generalizada de combustibles sostenibles para los coches de carretera. Mientas tanto, su uso en los deportes de motor y el papel que puede desempeñar en la sostenibilidad futura de la automoción, desde el nivel internacional hasta el de los clubes, ya está en marcha. Mazda ha colaborado con Motorsport UK para reconocer y apoyar la realización de vueltas en un circuito de cada una de las naciones británicas.

Nuevas soluciones

El experimento por los circuitos británicos, que pone de relieve el papel que pueden desempeñar los combustibles sostenibles en la descarbonización tanto de los coches, también subraya cómo los combustibles sostenibles podrían complementar el enfoque Multi-Solution de Mazda, en el que la electrificación continuada irá de la mano del desarrollo de una avanzada tecnología de motores de combustión interna- para lograr la neutralidad climática.

Imagen tres cuartos trasero Mazda MX-5

Pero, además del mencionado enfoque Multi-Solution presente en la gama actual de Mazda y en sus futuros productos, la compañía está invirtiendo en diferentes proyectos y colaboraciones para promover el desarrollo y el uso de combustibles renovables en sus vehículos. Por ejemplo, en Japón participa en varios proyectos de investigación y estudios para promover la adopción generalizada de biocombustibles procedentes del crecimiento de microalgas.

De esa manera, el MX-5 Roadster no es el único ejemplo de la promoción que la compañía hace de los biocombustibles avanzados, pues también cuenta con El Mazda 2 que compite en las Super Taikyu Endurance Series de Japón. Este coche, de la categoría ST-Q, exclusiva para coches experimentales o de combustible alternativo, funciona con un biodiésel 100% fabricado a partir de aceite de cocina usado y grasas de microalgas.

En colaboración con la empresa japonesa Euglena, cuyo objetivo es producir biodiésel comercialmente en 2025, su biodiésel de nueva generación se crea a partir de biomasa, como plantas y microalgas. Como absorben CO₂ al crecer, la cantidad total de CO₂ en la atmósfera es neutra cuando se conduce con este combustible, que también será utilizado en un nuevo coche de carreras basado en el Mazda 3 que se está desarrollando para la temporada 2023.

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