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¿Funcionará el coche autónomo en el mundo rural?

La tecnología que hará posible el coche autónomo necesita de buena conexión a Internet. ¿Qué pasará con estos vehículos en las zonas que aún no tienen buena cobertura?

Vista aérea de un pueblo con coches en sus calles

Desde hace mucho tiempo, hemos sido testigos de cómo numerosas administraciones han ido presentando diversos planes que permitiesen llevar la banda ancha a todos los rincones de nuestro país. Desgraciadamente, a día de hoy hemos sido incapaces de cubrir la demanda de esa tecnología que desde hace muchos años existe en las zonas alejadas de los núcleos urbanos, en los pueblos, con la consiguiente despoblación del medio rural.

Soy de la opinión de que, dentro de unos años, las generaciones futuras no llegarán a entender cómo en pleno año 2019, mientras por un lado hablamos del coche conectado y su realidad presente y futura, paralelamente tengamos un problema real de acceso a Internet en numerosos pueblos de nuestro entorno.

Los pueblos de Europa, desconectados

Pero este problema no es sólo de España. Dentro de su Estrategia Europa 2020, la Unión Europea -UE- estableció objetivos para la banda ancha, entre los que se cuenta proporcionar banda ancha rápida a todos los europeos para 2020.  

Sin embargo, El Tribunal de Cuentas Europeo, en su informe especial nº 12 de 2018, constató que “aunque la cobertura de banda ancha haya mejorado en términos generales en toda la UE, no se lograrán todos los objetivos de la Estrategia Europa 2020. Las zonas rurales, que ofrecen menos incentivos para las inversiones del sector privado, siguen estando peor conectadas que las ciudades, y los objetivos de asimilación de banda ancha ultrarrápida están lejos de cumplirse”.

Coches conectados que salvan la desconexión

Si esta es la situación, ¿qué pasará con los vehículos autónomos, que dependen de una buena conexión como el WiFi o el 5G? Desde hace tiempo, el Instituto Tecnológico de Massachusetts -MIT-, a través de su Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial -CSAIL-, viene trabajado en sistemas de conducción autonóma para para vías rurales no mapeadas.  Es decir, los coches no usarían los mapas en 3 dimensiones que usan actualmente y que les indican por dónde debe ir en cada momento, marcándole rutas perfectamente definidas. 

El sistema del que hablamos se llama MapLite y su función es la de combinar los datos del GPS con una seria de sensores mediante el uso del radar líder. Mediante el envío de haces de luz láser en todas direcciones, detecta posibles obstáculos en base al tiempo que tarda en rebotar la luz.  A su vez, recrea una imagen tridimensional del entorno, determina cuál debe ser la ruta que debe ir tomando en cada momento, calculándola en tiempo real, y le permite mantenerse dentro la vía.

Esta vía de investigación va a permitir no sólo que el coche conectado pueda llegar a todos los rincones, si no que a su vez, sea capaz de detectar posibles obstáculos de manera automática.

Eduardo Peris
Soy Ingeniero informático, con Máster Universitario en Gestión Estratégica de la Información y el Conocimiento en las Organizaciones, Máster Universitario en Liderazgo y Gestión Pública, y Programa Superior de Gestión Pública. Ejercí hasta 2011 como profesor de Ingeniería Informática en la Universidad de San Jorge y en la Universidad de Zaragoza, Perito Informático Forense, Profesor de Formación Profesional y de Secundaria y Presidente de la Asociación de Ingenieros Técnicos en Informática de Aragón. Desde 2011, formo parte de las Cortes de Aragón como Diputado y soy Vicepresidente de la Comisión de Innovación, Investigación y Universidad. En el pasado, he sido Presidente de la Comisiones de Innovación e Industria y de Innovación y Nuevas Tecnologías.

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