Los vehículos eléctricos suelen asociarse con modelos de gran fiabilidad, principalmente por disponer de una parte mecánica más sencilla, con menos componentes y que conlleva un menor mantenimiento que los coches de combustión.
Sin embargo, nuevos datos publicados en Reino Unido muestran una realidad distinta, ahora que esos modelos han tenido que empezar a enfrentarse a las inspecciones técnicas de vehículos -conocidas como MOT en aquel país-.
Según cifras de la DVSA -la agencia británica encargada de las inspecciones de vehículos-, cinco de los diez modelos con peores resultados en su primera MOT durante 2025 fueron… coches eléctricos. El caso más llamativo es el del Mercedes EQC, que registró la tasa de fallo más alta de todos los vehículos analizados: de 4.179 unidades inspeccionadas, 717 no superaron la prueba, lo que supone un 17,2%.
El problema no está necesariamente en las baterías. Uno de los fallos más repetidos es el desgaste prematuro de los neumáticos. El peso adicional de las baterías y la entrega instantánea de par generan más presión -y trabajo- sobre ellos, especialmente en conducción urbana, con constantes aceleraciones y frenadas.
Además de los neumáticos, el artículo también señala otros elementos como frenos y suspensión. En el caso de los frenos, el uso intensivo de la frenada regenerativa reduce la intervención de los componentes mecánicos tradicionales, lo que -curiosamente- puede favorecer la corrosión con el paso del tiempo.
Otro punto relevante es la presencia de sistemas de alto voltaje que introducen nuevas posibilidades de fallo durante la inspección. Según el informe, estos problemas pueden estar relacionados con el desgaste de materiales, la exposición ambiental o cuestiones de mantenimiento.
Aun así, las conclusiones insisten en que esto no significa que los vehículos eléctricos sean menos fiables por definición. Simplemente, el aumento de unidades en circulación y el paso del tiempo empiezan a mostrar cómo se comportan en condiciones reales de uso. La primera inspección, realizada a los tres años de la matriculación, se está convirtiendo en un indicador clave para evaluar ese comportamiento.















