No se puede negar que a McLaren le ha sentado muy bien el cambio de aires que vivió en 2018. En aquel tiempo, la excesiva -y, por qué no, oscura- sobriedad de Ron Dennis dio paso a la ‘sangre hirviente’ del estadounidense Zak Brown.
La filosofía del nuevo CEO fue bien recibida entre los fans. Se trataba de una premisa muy sencilla, la de recuperar todas y cada una de las tradiciones que hicieron grande a la compañía. Excepto, claro está, la de volver a un campeonato ‘Can-Am’ que ya no existe…
Sin embargo, lo que sí han logrado ya no es baladí: recobrar un ‘color de guerra’ reconocible -el mítico naranja neozelandés- y… volver a inscribir un coche en la eterna batalla de los más rápidos. Desde el año pasado, el Speedtail recoge el testigo del veterano F1 tras dos décadas sin un relevo.
El electrón como catapulta
Pero no sería justo calificar al Speedtail únicamente como un cohete ‘romperécords’. Mientras su posible futuro como GTP se despeja, hemos podido saber que se trata de un hipercoche muy tecnológico. Incluso, en detalles que no considerarías relevantes en un vehículo de su filosofía.

Pero, ya entrados en materia, hemos de decir que este coche no sería tan rápido sin ella. La planta mecánica -denominada M840TQ- comienza por un V8 gasolina biturbo-de cuatro litros de cubicaje- que, por sí solo, aporta 757 CV de potencia. Esta caballería ya le permitiría -gracias a su ligereza y su aerodinámica activa- ser muy, muy rápido… pero no lo bastante como para llamar la atención.
Para esto último, necesita la colaboración imprescindible de la electricidad. Junto a la unidad de combustión, coexiste un propulsor eléctrico de 230 kW que emplea tecnología extraída de la Fórmula E. Dicho impulsor -el verdadero responsable de sus 403 km/h de punta- recibe la friolera de 1.647 kWh directamente de su batería, lo cual convierte a esta ‘pila’ en la de mayor rendimiento entre los eléctricos.
Rendimiento que tampoco es ‘flor de un día’: gracias a su refrigeración por baño de aceite -que disipa el calor con increíble facilidad-, el sistema se mantiene listo para dejar atrás a todo el mundo. Eso sí, siempre y cuando cuente con la carga energética suficiente…















