Ahora que ha empezado la llamada ‘desescalada’, y muchos empresarios pueden abrir de nuevo sus negocios, se hace patente la necesidad de contar con medidas de protección para asegurar que el coronavirus deje de ser un problema.
Y es que, no en vano, si queremos que éste no se propague más, tenemos que estar dispuestos a cambiar nuestra manera de interactuar con los demás. Y, en esto, también tiene cabida nuestra forma de consumir en los establecimientos. Dentro del mundo del motor, tanto los concesionarios como las fábricas de coches han preparado ya los protocolos necesarios para evitar que tu coche nuevo aterrice en tu casa con un virus.
Como no podía ser de otra manera, los talleres también están aplicando medidas de corte similar en sus establecimientos. No en vano, esperan un fuerte aumento de la clientela a medida que transcurra el desconfinamiento. Miles de coches han permanecido, en toda España, parados a la intemperie durante dos meses, con el consiguiente deterioro de varios de sus elementos clave.
Cambios en las costumbres
Las dos patronales más destacadas del sector –CETRAA y CONEPA-, en cooperación con los sindicatos UGT y CCOO, han publicado una guía con recomendaciones para sus talleres asociados.
De cara a los clientes, el documento recomienda reducir el contacto personal al máximo en las recepciones, sustituyéndolo por un sistema de citas previas y procedimientos de diagnosis telefónica. También aconsejan que -en la medida de lo posible- el cliente no abandone el vehículo hasta consentir el inicio de los trabajos.

De ‘portones para adentro’, las asociaciones aconsejan a los mecánicos guardar las precauciones personales habituales: lavarse las manos con frecuencia, taparse la boca y la nariz al estornudar… Asimismo, establecen una marcada división de espacios, para evitar que personas externas al taller -clientes, proveedores…- permanezcan en contacto con los empleados más tiempo del necesario.
Para el manejo de documentación -algo normal en los dedicados a chapa y pintura-, la guía sugiere manipularlos siempre con guantes. Y, como norma general, desviar a métodos telemáticos todos los trámites posibles. En las labores de diagnosis, las típicas pruebas en carretera deberán reducirse al mínimo necesario.
Por último -una vez terminado el trabajo-, el taller enviará la factura por correo electrónico con posibilidad de prepago. Una vez pagada, el vehículo regresa al cliente tras una limpieza y desinfección exhaustiva… que constará en el precio final.















