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Así pasó Lamborghini de fabricar tractores a los más increíbles deportivos

Hace ya 61 años, en el Salón del Automóvil de Turín, una nueva marca de coches deportivos veía la luz: Lamborghini. Parecía una locura que un fabricante cuya experiencia previa se centraba en los tractores se aventurara a construir superdeportivos con el objetivo de rivalizar con la todopoderosa Ferrari. Todo se había gestado un año antes, cuando Ferruccio Lamborghini y Enzo Ferrari tuvieron un acalorado enfrentamiento.

Ferruccio Lamborghini posando junto a uno de sus superdeportivos y un tractor

En la actualidad, Lamborghini goza de un prestigio incuestionable, ganado a pulso con el tiempo y sobreviviendo a numerosas adversidades en las que su continuidad como fabricante estuvo en serias dudas. Sin embargo, bajo el amparo actual de Audi y el lanzamiento del exitoso y codiciado Urus, la firma parece encarrilada a un brillante futuro, expandiendo su marca incluso al mundo de la construcción de villas. De hecho, la marca ha marcado recientemente un récord de ventas en el primer semestre de 2024 con 5.558 unidades vendidas.

¿Quién fundó Lamborghini? La historia de Ferruccio

Ferruccio Lamborghini nació el 28 de abril de 1916 en Renazzo, en la provincia de Ferrara. Era el hijo mayor de Antonio y Evelina Lamborghini, una familia de granjeros, y, por ello, su futuro parecía estar ya escrito de antemano, pues la tradición dictaba que el hijo mayor debía heredar la granja familiar. Sin embargo, Ferruccio se sentía más atraído por la mecánica que por la tierra, y desde muy joven prefirió pasar las tardes en el taller que tenían sus padres en la granja. 

Tal era su dedicación -y talento- para la mecánica, que siendo todavía un niño, consiguió que le contrataran en el mejor taller de Bolonia. Al estallar la II Guerra Mundial, Ferruccio, que ya se había convertido en un mecánico experimentado y muy apreciado en su ciudad, fue reclutado por el ejército y destinado al 50º Departamento de Maniobras Mixtas, en Rodas -Grecia-, que se encargaba del mantenimiento de los vehículos militares presentes en la isla, entre ellos tractores utilizados para remolcar aviones y camiones diésel. 

Los cambios de posición y dominio en la guerra provocaron que Ferruccio reparara con éxito -y en ocasiones sin tanto éxito- vehículos pertenecientes a los italianos, alemanes y británicos -al conquistar y perder territorios durante la contienda-, lo que hizo que conociera, por dentro, multitud de vehículos de diferentes marcas de estos países. Fue también en Rodas, al acabar la guerra, donde abrió su primera empresa: un pequeño taller de mecánica.

Fabricante de tractores

Con el fin de la guerra, en 1946, regresó a Italia y, aprovechando algunos incentivos y ayudas puestas en marcha para apoyar la recuperación económica, abrió un taller en Cento, donde reparó vehículos de motor y construyó pequeños utilitarios. Mientras trabajaba en el taller y observaba la crisis de la agricultura local, se acordó de las dificultades que sufren los humildes agricultores como lo eran sus padres, por lo que, en 1949 decidió fundar su propia fábrica de tractores, que muy pronto fue referencia en el mercado. Más adelante creó otra factoría de quemadores de nafta y acondicionadores que pronto fue referencia por las mismas razones que sus tractores, por su calidad y precio.  

Imagen de Ferruccio Lamborghini posando junto a tractores fabricados por su empresa

Gracias a esas dos premisas fundamentales, Lamborghini llegó a convertirse en el tercer fabricante industrial italiano en el sector de la construcción de maquinaria agrícola de cara a la entrada de la década de 1960.

El inicio de la Lamborghini que conocemos hoy en día: Una discusión con Ferrari

Gracias a su éxito con la venta de tractores, Ferruccio podía permitirse grandes lujos, entre los que se encontraba la compra de deportivos de lujo como los que fabricaba la ya prestigiosa Ferrari o Ducati y Maserati, todas ellas autóctonas de la misma zona que Lamborghini, la Emilia-Romagna. A Lamborghini le gustaba la velocidad e incluso había llegado a competir años antes como piloto en la mítica carrera Mille Miglia.  En 1958, compró un Ferrari 250 GTB que usaba a diario, pero comenzó a hartarse de las continuas revisiones que necesitaba el modelo y, en especial, cuenta la leyenda que a Ferruccio le recordaba demasiado el embrague de su Ferrari al que utilizaban en sus tractores.

Imagen de la fábrica de Lamborghini mientras esta en proceso de producción el Miura

Por ello, decidió llamar al mismísimo Enzo Ferrari. Con quien, tras una larga conversación, Lamborghini empezó a maquinar la idea de fabricar automóviles deportivos para competir con la marca del Cavallino Rampante. En palabras del propio Ferruccio: “Los Ferrari sólo me creaban problemas. Un día, ya harto de mandarlos al taller, llamé a Enzo para decirle que sus coches eran pura basura y me contestó que un fabricante de tractores no podía entender sus coches”.

Su mítico logo

En primer lugar, en esta nueva aventura necesitarían un nuevo logotipo que les caracterizara, ya que, hasta entonces, los tractores fabricados bajo el nombre de Lamborghini tenían una señal de color plata muy sencilla: un triángulo con las letras FLC -Ferruccio Lamborghini Cento-. 

Imagen del logotipo de Lamborghini en uno de sus vehículos

Ferruccio se puso en contacto con un conocido diseñador gráfico local, Paolo Lambaldi, y éste le preguntó que cuáles eran las características personales que poseía. “Soy tamugno -que traducido del dialecto boloñés significa duro, fuerte, testarudo- como un toro”, fue la respuesta de Ferruccio. Y así, en combinación con su signo del zodiaco, es como surgió el actual logotipo de Automobili Lamborghini que conoce todo el mundo.

Debido al toro de su logo, decidieron nombrar a sus deportivos con nombres de toros bravos de lidia indultados -Murciélago-, famosos o históricos -Diablo, Aventador-; o simplemente palabras relacionadas con esta temática -Miura, Espada, Urraco-.

Los primeros superdeportivos

Para conseguir sus propósitos formó con mucho ojo un equipo de jovencísimos ingenieros, compuesto por Bizzarrini, creador del Ferrari 250 GTO; Dallara, que ya había había empezado a demostrar su valía en Maserati -y cuya empresa creada bajo su nombre hoy en día es una de las más importantes en la creación de vehículos de competición-, y el por entonces prometedor Stanzani, fichado nada más salir de la universidad de Bolonia.

Imagen del Lamborghini 350 GT presentado en 1963

En el Salón de Turín de noviembre 1963, se expuso el primer prototipo, el 350 GTV, con motor V12 de 3,5 litros y en ese momento comenzó la historia de una marca que revolucionaría la historia automovilística. Ejemplos como el Miura, en 1966, que reescribió la historia del Gran Turismo; el Countach, creado como prototipo en 1971, fue tan revolucionario que seguía siendo moderno en 1990, cuando tras 17 años de producción y 1.999 unidades fabricadas, fue sustituido por el Diablo, el primer superdeportivo de Lamborghini con tracción total. Ferruccio Lamborghini murió el 20 de febrero de 1993 a la edad de 76 años.

Periodista en formación por la Universidad Complutense de Madrid. Desde que tengo uso de razón el mundo del periodismo y la comunicación en general me han apasionado, teniendo claro desde una temprana edad que quería dedicarme a ello. Siempre he sido un gran aficionado de los deportes, y como no, el deporte del motor, empezando por la Formula 1 y expandiéndose a todo tipo de categorías conforme iba creciendo. Por ello, Hackercar me brinda la oportunidad de crecer en el ámbito periodístico y ampliar mi conocimiento alrededor de los avances tecnológicos en el mundo de la automoción.

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