Nada gusta más a un poderoso que exhibir, ante sus adversarios, una muestra de lo que es capaz de conseguir. Entre los grandes conquistadores de la historia, existía la costumbre de ofrecer algo exótico al caudillo derrotado -por ejemplo, hielo en pleno desierto-.
Con el paso del tiempo, el eterno ‘arte de la guerra’ se ha refinado. Y, en nuestros días, son las grandes compañías las ‘conquistadoras’ del presente. Pero, al igual que Alejandro Magno o Marco Aurelio, necesitan ostentar un signo de su influencia, tanto en el mercado general como su sector en particular.
Estos signos cambian con el tiempo: unas veces se trata de simples estrategias, otras de activos más ‘sólidos’. Si nos centramos en las marcas de coches -lo que conocemos en esta sección-, podría decirse que todo depende de un factor: tener o no tener una fabricación propia de baterías distinguirá a los líderes de la industria del coche eléctrico.
Con su propio ‘patronaje’
Dado el peso que desea conferir en los próximos años a su gama ID., Volkswagen lleva tiempo trabajando en ello. El centro neurálgico de su futura producción de baterías se localiza en su planta de Salzgitter, donde ya posee una línea experimental de recuperación y reciclaje para las células que han agotado su vida útil.

Ahora, la marca acaba de inaugurar una nueva sección de I+D en esta materia. Se trata de unos laboratorios de última generación que, según prevé la marca, permitirán ampliar su dominio de esta tecnología, así como sentar las bases de una arquitectura estandarizada para la fabricación de sus propias celdas de energía.
En total, los laboratorios acogerán a un total del 250 expertos -los cuales ya están ‘reclutando’-. Todos ellos compartirán la misma misión: comenzar, en 2025, a producir las primeras células que irán destinadas a los modelos comerciales.















