Por muchas dudas -empresariales- y disputas -sindicales- que planeen sobre ella de cuando en cuando, está claro que Ford no tiene intención ninguna de desprenderse de su factoría de Almussafes. Y es que el gran valor de este activo es su actual faceta de improvisado ‘laboratorio industrial’.
No en vano, desde HACKERCAR te hemos contado ya cómo la planta valenciana investiga y aplica ‘on site’ numerosas soluciones de alta tecnología que -grano a grano- han mejorado notablemente su capacidad productiva. Y lo han hecho, además, tirando de una gran ‘cantera’ de talento joven y disruptivo.
Sin embargo, aún quedan pasos en su cadena de producción con mucho margen para la mejora. Un buen ejemplo es, justamente, el primero: el momento en el cual se acoplan sobre la fundición las matrices -o moldes- de la estructura y componentes que conformarán la carrocería del futuro vehículo. Una tarea que, previamente, incluye buscarlas y extraerlas de su almacenaje. Una tarea que en nada se diferenciaría de sacar un libro de una estantería… pero cuyas dimensiones la convierten en todo un desafío.
Una gran mejora en eficiencia
En una jornada productiva convencional, estas matrices deben cambiarse hasta treinta veces, empleando para ello pesadas grúas. Viendo el problema, un equipo de ingenieros perteneciente al área de prensa y estampación ha desarrollado un nuevo método organizativo.

Mediante tecnología de geolocalización, los operarios pueden conocer dónde está cada matriz en todo momento, con un margen de error de cinco metros. A pie de planta, unos códigos QR añadidos a los moldes permiten señalizar su posición de almacenaje exacta mientras no se utilizan.
La firma del óvalo ha quedado impresionada con esta sencilla tecnología, que apenas requiere de un servidor y una pequeña red WiFi. Así lo asevera el Dr. Eduardo García Magraner, uno de los responsables del proyecto: «Sin duda, este es un ejemplo de innovación real industrial, donde ya no se trata de tener una idea o solución concreta, sino que se intenta tenerla y a bajo coste para que la consiguiente inversión se justifique con el beneficio industrial. Para ello, debemos ser cada vez más y más creativos, lo que lleva siempre a estar en la ‘ola’ de la investigación».















