Las grandes compañías llevan ya muchos años rindiendo cuentas por las consecuencias de su actividad en la transformación del entorno.
No en vano, la preservación del medio ambiente ha sido una constante en las acciones de ‘responsabilidad social corporativa’ de las empresas. Dentro de las marcas de coches hemos sido testigos de múltiples iniciativas, siendo la más destacada la de eliminar la llamada ‘huella de carbono’. A esta tendencia se han apuntado la mayoría de firmas -cada una, a su manera-, con resultados muy significativos.
¿Pero qué ocurrió cuando el año pasado muchas de estas instalaciones se encontraban funcionando a medio gas… o cerradas por completo? Pues que tuvieron que recurrir a propuestas distintas. Como, por ejemplo, ésta tan dulce que nos recordó Rolls-Royce.
Unos empleados… que valen oro
Desde 2017, la elitista firma británica utiliza una pequeña parte de su finca de Goodwood -donde ensambla sus modelos- para algo que nada tiene que ver con los coches. En dicho rincón, seis colmenas lucen placas, cada una con un nombre ilustre de la marca: ‘Phantom’, ‘Wraith’, ‘Ghost’, ‘Dawn’, ‘Cullinan’… y, por supuesto, el ‘Spirit of Ecstasy’.

Y, dentro de ellas, una población de 250.000 abejas vive a cuerpo de rey. Estos peculiares ‘empleados’ se encargan de producir -cada temporada- una rica miel que, en colaboración con artesanos locales, se sirve como ‘delicatessen’ para los clientes e invitados de la marca.
No obstante, para Rolls-Royce este ‘Apiario’ no es sólo un detalle más de cara al público. También supone una ayuda frente a la amenaza de extinción que pende sobre las abejas. Un insecto cuya función polinizadora es esencial para las plantas… pero cuya población no ha dejado de mermarse en los últimos tiempos.

En palabras de Richard Carter -el que fuera director global de comunicación de Rolls-Royce-, «el Apiario subraya nuestro compromiso con la conservación del entorno, lo cual alcanza a todo lo que hacemos en Goodwood. […] A través de este proyecto -que aprovecha la biodiversidad de nuestra zona, incluyendo nuestro gran ‘tejado viviente’- estamos haciendo una importante contribución para conservar la vital población de abejas en el Reino Unido».















