EE.UU. se prepara para entrar en un año electoral. En consecuencia, están tratando de prevenir cualquier amenaza externa a su proceso. Sin embargo, a partir de ahora, las elecciones no sólo estarían amenazadas por ataques informáticos al uso, ni por noticias falsas, ni nada por el estilo… Y es que tal vez no sea la manipulación directa del resultado o de los votantes lo que más haya que temer, sino riesgos en los que ni siquiera habías pensado.
La web estadounidense Quartz se hace eco de la inquietud de Yuri Dvorkin, profesor de ingeniería eléctrica e informática en la Escuela de Ingeniería Tandon, de la Universidad de Nueva York. Por lo visto, Dvorkin teme que el mayor ataque a unas elecciones libres se perpetre a través de los coches eléctricos. Sí, has leído bien: un ataque contra los coches eléctricos podría condicionar unas elecciones.
Así funcionaría la operación
Y es que, ¿quién necesita acceso a los sistemas de recuento, cuando puede impedir que voten los ciudadanos que no le interesan? Según esta teoría, los cibercriminales atacarían las estaciones de carga de vehículos eléctricos. Dvorkin ha probado el posible procedimiento en una simulación realizada con Manhattan. Gracias a este ensayo, concluyó que bastarían 1.000 eléctricos cargándose a la vez, para provocar un apagón en varios distritos de Nueva York.
No obstante, en las conclusiones de su artículo científico, Dvorkin también aclara que Manhattan aún no ha alcanzado el parque de vehículos eléctricos necesarios para perpetrar con éxito este ataque… pero lo alcanzará pronto. Por otro lado, a lo mejor esta objeción no debería tranquilizarnos: otro estudio, de la Universidad de Princeton, afirma que el ataque se podría perpetrar contra 90.000 aparatos de aire acondicionado o 18.000 calentadores de agua, conectados al Internet de las Cosas.
Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con las elecciones? En realidad, el razonamiento es muy sencillo: para perpetrar su ataque, un cibercriminal podría seleccionar las estaciones de carga de un distrito que suele votar a un adversario político. Así, se apagarían las luces en las calles, provocaría atascos, el transporte no funcionaría… y las cabinas electrónicas de votación, muy extendidas en EE.UU., tampoco.
“Basándonos en determinadas estadísticas, sabemos que las poblaciones urbanas tienden a favorecer el voto a un partido. Si el día de las elecciones hay un apagón en la ciudad, significa que ese voto se va a suprimir”; sostiene Dvorkin. Además, este especialista alerta de que se está descuidando la ciberseguridad de las estaciones de carga; en lugar de eso, las compañías y las autoridades tienden a considerarlas como elementos pasivos.
Los expertos en inteligencia, escépticos
Ante la advertencia de Dvorkin, la web Quartz consultó acerca el escenario descrito a una serie de exagentes de servicios de inteligencia. Lo cierto es que todos ellos enfriaron los temores a este tipo de ataque. En especial, llaman la atención los comentarios de Jack Barksy, un exagente de la KGB que acabó trabajando para la red eléctrica de Nueva York.
Para empezar, Barksy no cree que un ciberdelincuente pueda acceder al mapa de toda la red a través de una estación de carga; además, subraya que los segmentos de dicha red no se corresponden con los distritos de votación. Y lo más importante… al fin y al cabo, si se produce un apagón, es tan sencillo como suspender la votación y reanudarla cuando se arregle.
Sin embargo, ni siquiera hace falta conocer la simulación de Dvorkin para ser conscientes del peligro. En realidad, ya se han producido incidencias en la red eléctrica en plena jornada electoral. Esto es algo que ya ocurrió en Argentina en junio de 2019. Asimismo, se registró un intento de ataque por parte de hackers maliciosos rusos en las elecciones británicas de 2018.















