Dentro de la conducción autónoma, la máquina -el automóvil ‘sin conductor’- no es más que una parte del concepto. Y es que, como ya te hemos contado en otras ocasiones, se ha de tener también en cuenta el entorno por el que circularán. Especialmente, todo lo que atañe a las normativas que rigen sobre este último.
Lo que nos lleva a la siguiente conclusión: el coche autónomo y los poderes públicos están condenados a entenderse. Donde el progreso tecnológico no pueda llegar, es necesario que los gobiernos ‘tiendan la mano’ a estas nuevas iniciativas de movilidad.

Por ello, es una gran noticia que existan proyectos apoyados por entidades públicas. Como es el caso del británico ‘Endeavour’, que cuenta con el aval -legal y económico- del ministerio de transportes de su país a través de su centro estatal de automóviles conectados y autónomos. Ahora, han conseguido devolver esa confianza al iniciar sus primeros ensayos públicos en las calles de Oxford.
A partir de ahora, y hasta otoño de 2021, una flotilla de seis Ford Mondeo -con sistemas de autonomía de nivel SAE 4- transitarán constantemente entre las dos principales estaciones de tren de la conocida ciudad universitaria. De este modo, sus IAs acumularán toda clase de experiencias de conducción… bajo toda clase de condiciones: día, noche, lluvia, niebla, tráfico intenso…
También en Londres
Como no podía ser de otro modo, la capital ‘british’ también ha servido -y sigue sirviendo- como terreno de ensayos para esta tecnología. En 2019, el propio ‘germen’ de Endeavour -llamado entonces Driven– ya llevó a cabo una demostración de sus prototipos en el centro de Londres.

Pero este apoyo estatal es tan sólo una mitad. La otra gran mitad viene dada por un conjunto numeroso de grandes empresas -muchas de ellas, multinacionales- que participan en la aventura.
Cada una de ellas, dentro de su especialidad, cubre un área distinta relacionada con el desarrollo del proyecto. Por ejemplo, los mecanismos de control corren a cargo de Oxbotica, una compañía especializada en robótica y automatismos. Por su parte, las cuestiones éticas y legales -así como el asegurado de los prototipos- contaron inicialmente con la colaboración de Axa.
Su presentación en la capital británica fue el colofón a un proceso de desarrollo con más de 16.000 kilómetros de pruebas en entorno urbano. Éstas se centraron, principalmente, en ‘acostumbrar’ al software a las caóticas condiciones de la circulación inglesa, haciendo hincapié en situaciones especiales como -por ejemplo- la toma de rotondas.















