Si piensas en un coche ‘para todo’, la fórmula de combinar un sistema de propulsión híbrido enchufable con un tipo de carrocería SUV de cierto tamaño parece una solución ideal. De hecho, en los últimos años lo vienen ofreciendo muchas marcas japonesas. Sin embargo, el principal escollo para acceder a esos modelos, muy potentes y tecnológicos, tiene que ver con el precio: son vehículos que en sus equipamientos más completos pueden rondar los 50.000 euros.
Sin embargo, en apenas un par de años, esta fórmula ideal está alcanzado un enorme éxito de ventas; ¿el motivo? La irrupción de numerosas marcas chinas que ofrecen modelos con ese tipo de combinación: vehículos de gran tamaño con etiqueta ‘cero’, con todo el equipamiento incluido de serie… y, sobre todo, con unos precios mucho más competitivos que sus ‘primos’ de Japón. Y no hablamos de cantidades pequeñas, sino de cifras que pueden superar los 10.000 euros.
Un perfecto representante de este tipo de modelos es el Omoda 7 SHS, un gran vehículo de 4,67 metros de largo, disponible en una única versión PHEV o híbrida enchufable y con una potencia de 279 CV. Más allá de su innegable ventaja en precio, ¿es un modelo que cede en algún aspecto para lograr una tarifa tan ajustada? ¿Cuáles son sus principales tecnologías? ¿Qué detalles de ciberseguridad nos hemos encontrado en este coche?














