El 1 de julio de 1979, el monoplaza Renault RS 10 con su pequeña mecánica 1.5 V6 sobrealimentada y con Jean-Pierre Jabouille al volante, se hacía con la victoria en el GP de Francia: el sueño de cualquier galo. Además, fue la primera victoria de una de las escuderías más exitosas en el Circo de la F1, hasta completar un total de 177 victorias y nada menos que 507 podiums.

También en otros campeonatos los Renault con turbo dieron mucho que hablar; por ejemplo, en 1980 se creó la primera copa monomarca disputada con un modelo sobrealimentado, que no era otro que el Renault 5 Turbo.
También hubo participación de modelos de Renault sobrealimentados en otro tipo de competiciones. Un buen ejemplo fue el R5 Turbo que, en enero de 1981, se alzó con la victoria en el Rallye de Montecarlo con Jean Ragnotti y Jean-Marc Andrié, en el principio de una larga saga de triunfos. El coche evolucionaría en 1983 hasta convertirse en el Renault 5 Turbo Tour de Corse, una bomba de 285 CV.
Posteriormente, el coche llegaría a convertirse en el Renault Maxi 5 turbo, una máquina de 350 CV que tuvo que luchar contra los más avanzados modelos de tracción total -propulsión trasera en el Renault-… y, a pesar de lo cual logró dos importantes victorias en el Tour de Corse y en el Tour de France, con el siempre espectacular Jean Ragnotti a los mandos.
Incluso el mítico rally Paris-Dakar vio como tomaba parte un Renault 20 con turbo, tracción total, cambio manual de cinco marcas… y con los hermanos Marreau -Claude y Bernard- a los mandos. Tomó parte en la edición de 1981, pero logró el éxito en la siguiente edición.
En cuanto a los vehículos de serie con propulsor sobrealimentado de gasolina, la marca gala se atrevió a dar el paso, por vez primera, en 1980 con su berlina R18. Un modelo de enfoque familiar… pero que con su motor 1.6 turbo desarrollaba 110 CV, gracias al turbo Garrett. De esta forma, alcanzaba los 185 km/h y era recordado también por su llamativo sonido de escape.

También de calle hubo un Renault 5 turbo, en el año 1981. Un modelo urbano sin competencia porque llevaba un poderoso propulsor 1.4 turbo de 140 CV y que, a diferencia de sus hermanos de gama, no disponía de tracción delantera, sino propulsión trasera. De aspecto más sencillo y discreto, pero coetáneo en el tiempo, fue el Renault 5 Alpine Turbo, otro urbano sobrealimentado, pero con un bloque 1.4 de 110 CV capaz de alcanzar los 185 km/h. Para los jóvenes de aquella época era un autentico sueño.

Ya en 1983 se puso a la venta el conocido como ‘Fuego’. Este coupé realizado sobre la base del R18, incorporaba un motor 1.6 con un turbo Garret T3 y originales soluciones para mantener en todo momento la temperatura incrementada y el rendimiento mecánico uniforme. Con él, este deportivo desarrolla 132 CV, alcanzaba los 200 km/h y podía acelerar de 0 a 100 km/h en tan sólo 9,5 segundos.
En 1984 vio la luz el R11 Turbo, un modelo compacto con un motor 1.4 sobrealimentado por un turbo Garrett T2; como resultado, este coche ofrecía 105 CV y aceleraba de 0 a 100 km/h en nueve segundos, con una velocidad máxima de 186 km/h, que no dejaban de ser excelentes resultados para la época. En 1987, coincidiendo con un restyling del modelo, el propulsor incrementaría su potencia hasta los 115 CV.

Un año más tarde, en 1985, se lanza el R9 Turbo, la versión de cuatro puertas del R11 que, mecánicamente era idéntico a su hermano, con un motor 1.4 de 105 CV y que registraba una velocidad máxima de 184 km/h.

Posiblemente uno de los más recordados sea… el Supercinco GT Turbo, de 1985. El motor era el mismo 1.4 que utilizaban los R11 y R9, aunque recibía modificaciones mecánicas para resultar más eficiente en materia de emisiones, más rápido de respuesta y mejor a la hora de evacuar el calor. En total contaba con 115 CV, aunque posteriormente dispuso de una versión evolucionada que llegó a los 120 CV.

En 1987 conocimos el R21 Turbo, una berlina muy deportiva, gracias a su motor 2.0 de 175 CV -o bien 162 cuando llevaba catalizador-. Un modelo muy ambicioso, si tenemos en cuenta que sus responsables veían que era un modelo para rivalizar con los míticos BMW 325i, Mercedes 190 2.3 16V… Era un vehículo que venía con un adelanto en seguridad muy importante, como era el ABS, y que era capaz de alcanzar los 227 km/h.

Por último, entre los modelos míticos sobrealimentados de Renault, hay que detenerse en 1993, año en el que se pone a la venta el Safrane biturbo. Una lujosísima berlina con un motor 3.0 V6 alimentado por una pareja de turbos, que conseguía nada menos que 286 CV. Era una avanzadísima berlina capaz de alcanzar los 250 km/h, que contaba con suspensión regulable y tracción total inteligente.















