El Pendla fue la apuesta de Ikea para sumarse al cada vez más popular segmento de los patinetes eléctricos. Su motor le posibilitaba recorrer entre 10 y 20 kilómetros sin contaminar nada y sin que el usuario tuviese que realizar ningún esfuerzo. Además, se podía plegar para facilitar su transporte y guardado cuando el usuario no lo usase.
A priori, una buena idea. Pero Ikea lo ha retirado del mercado y ha pedido que aquellas personas que lo hayan adquirido lo devuelvan en cualquiera de sus tiendas. Todo porque existe “riesgo grave” de “lesiones”, según la Comisión Europea. ¿Cuál es el problema?
Por lo visto, un fallo en el diseño de este patinete lo convertía en un vehículo bastante peligroso. Y es que la tabla que recubre el chasis, en la que el usuario va subido y apoya sus pies al circular, no tiene la resistencia necesaria y eso provoca que se pueda partir durante la marcha, propiciando la caída del conductor al suelo.
Ikea explica que ha sido informada de varios incidentes en los que este reposapiés se ha roto y eso ha causado lesiones a varios usuarios. Por ello, la empresa ha solicitado a todos los compradores del Pendla que acudan a una tienda Ikea para devolverlo, a cambio del reingreso del dinero de la compra.















