Y es que, hasta hace no mucho tiempo, en el mundo del automóvil cuando se hablaba del término ‘actualización’, éste hacía referencia a que un determinado modelo iba a contar con un diseño puesto al día, unos motores más modernos o un equipamiento más tecnológico. Eso significaba también que quien justo acababa de comprarse el modelo ‘pre-actualización’ seguramente no estaba nada contento porque de, repente, su vehículo se había quedado anticuado y eso influía también, de forma directa, en su valor como modelo usado.
Pero con la aparición de las ‘actualizaciones de software’, conocidas primero en dispositivos conectados como teléfonos y ordenadores, la cosa ha cambiado. Ahora, esos mismos productos que antes, según salían por la puerta de la tienda, empezaban a quedarse desfasados, ahora van incluyendo mejoras constantes. De tal forma que recibir una actualización supone disponer de un producto puesto al día, ya sea en cuanto a funcionalidades, aspecto gráfico o ciberseguridad.
Además, hablamos de un tipo de puesta al día que se puede efectuar de forma remota, es decir, lo que se conoce como OTA u Over The Air, de tal forma que el usuario la recibe desde la comodidad de su casa, trabajo, lugar de vacaciones… o donde quiera que se encuentre. Esas actualizaciones son muy bien vistas -en general- por todo el público, porque beneficia tanto a los que ya compraron el producto previo a recibir esos updates como a los que piensan hacerlo en el futuro, sabiendo que contarán con la última versión de ese artículo.
Los vehículos son, precisamente, uno de los grandes beneficiados de que, ahora, existan las actualizaciones. Esto ha sido posible por la continúa y constante inclusión de todo tipo de tecnologías en los coches, pero sobre todo por la conectividad, reflejada especialmente en aquellos vehículos que disponen de su propia tarjeta SIM integrada. Por lo tanto, ahora cualquier coche puede ser mejor de la noche a la mañana -literalmente- por el hecho de que ha recibido una de estas update.

Ese va a ser, sin duda, uno de los principales reclamos a la hora de vender vehículos en los años venideros, es decir, el hecho de poder presumir que el vehículo que una persona va a adquirir cuenta con un programa previsto de actualizaciones que mantendrán vigente al producto durante un mayor rango de tiempo.
Por poner un ejemplo, uno de los aspectos por los que mucha gente considera particularmente atractivos a los smartphones de la marca Pixel es por el hecho de que la firma que los fabrica, Google, garantiza hasta siete años de actualizaciones de software, con mejoras en seguridad, nuevas funciones, corrección de errores, puestas al día del sistema operativo... Es decir, garantiza que el producto va a tener una buena longevidad -más allá del trato que, después, haga el usuario.
Y entre las marcas de vehículos… ¿quién podría ser el equivalente a ese Pixel? Pues podríamos decir que la firma que más empeño está poniendo en que sus modelos se mantengan ‘frescos’ por más tiempo -además de Tesla- es la firma Smart-. De hecho, poniendo como ejemplo su modelo más ‘veterano’ de la nueva era de la marca -si es que se puede decir eso de un modelo que apenas lleva un par de años en el mercado-, el #1 ya ha recibido hasta un total de seis actualizaciones, todas ellas con carácter gratuito e inmediato -y de las que también se ha beneficiado el otro modelo de la gama actual, el #3, que llegó más tarde-.
Entre las cosas interesantes que incluye la nueva actualización inalámbrica, denominada 1.5.0 y que se comenzó a aplicar el 15 de octubre, destacan funciones prácticas como ‘Send to Car’ -para que antes de comenzar un viaje, el usuario envíe la ubicación de sus estaciones de carga directamente al sistema de navegación a través de la aplicación inteligente Hello-. También estrena ‘Easy Entry/Exit‘ que va a permitir adaptar la postura de conducción a gusto de la persona que lo vaya a ponerse al volante y donde la novedad radica en que se puede elegir la opción de activar esta función con presionar el pedal del freno. Asimismo, hay que señalar el ‘Drive Setup Button’ o Botón de configuración de conducción.
Este última función resulta especialmente útil e interesante, porque va a servir para restablecer sin esfuerzo tanto el modo de conducción como los sistemas de asistencia que sean los preferidos del usuario. De hecho, basta un solo toque para que el vehículo adapte las preferencias de sistemas como: la regeneración de energía, el asistente de carril y el asistente de carril de emergencia, el ajuste automático de velocidad, el asistente de cambio de carril y el aviso activo del límite de velocidad. De esta manera, el usuario se ahorrará tiempo para volver a configurar el Smart a su gusto, e incluso, evitará que tenga que navegar por distintos menús de la pantalla mientras se encuentra circulando.
Tampoco van a faltar funciones mejoradas de la parte del sistema de infoentretenimiento y la navegación. Así, ahora los Smart van a tener acceso a más estaciones de radio digitales y aplicaciones actualizadas de transmisión de música. Por otro lado, las nuevas mejoras en los mapas de navegación prometen una mayor facilidad a la hora de buscar puntos de interés. Para todos aquellos propietarios de un #1 y un #3 que quieran saber cómo recibir esta actualización, la marca ha publicado un video-tutorial.
¿Es ‘oro toda actualización que reluce’?
Parece claro que el hecho de que un vehículo reciba estas actualizaciones es algo bueno para el usuario. Sin embargo, como en otros aspectos relacionados con la conectividad, lo que es una gran ventaja puede convertirse en inconveniente, en caso de que no se tenga en cuenta un aspecto fundamental como la ciberseguridad. Y es que en caso de que no exista una correcta protección, un solo crackeo podría terminar dando a un ciberdelincuente el acceso a decenas de miles de automóviles.
Por otro lado, como destacaba en su día nuestro experto Pablo F. Iglesias -hacker fundador de la consultora de Presencia y Reputación Online CyberBrainers-, aunque las actualizaciones en vehículos conectados se plantea como algo positivo, también hará que sea más necesario cambiar la flota cuando este ciclo -de actualizaciones- termine, «ya que una vez que los vehículos dejen de recibir soporte, estarán mucho más expuestos en la carretera».















