Tecnología HC

La nueva patente de Honda: una moto que puede ‘tomar el control’. ¿Es una buena idea?

Los asistentes a la conducción ya son algo totalmente normalizado en los vehículos de cuatro o más ruedas, pero... ¿tienen cabida en los de dos ruedas? ¿Pueden suponer una ventaja añadida en términos de seguridad para los conductores de motos o perjudica la experiencia a sus mandos?

Imagen moto Honda Goldwing
25YM HONDA GL1800 GOLD WING

Si algo gusta a todo usuario de un vehículo de dos ruedas es… la ‘libertad’ que proporciona a quien viaja a sus mandos. Una libertad que, en parte, tiene que ver con el hecho de que estos vehículos de tamaño compacto pueden ‘colarse’ por sitios impensables para un vehículo, permiten trazar las curvas aprovechando mejor el carril… La conducción es algo que parece ‘fluir’ cuando se lleva una moto.

Seguramente por eso, muchos asistentes a la conducción habituales en los coches no tienen cabida o razón de ser… ¿o tal vez sí? ¿Tal vez se puede ceder parte de esa ‘libertad’ de manejo en favor de tecnologías en forma de asistentes a la conducción que hagan más seguros los trayectos a los pilotos? ¿Es posible incorporar dispositivos de este tipo en las motos?

A esa pregunta parece querer responder Honda, que en los últimos años se ha convertido en uno de los fabricantes más activos en el terreno de la seguridad aplicada a las dos ruedas. Su última patente, registrada recientemente -tal y como destacan desde medios como New Atlas y Visordown– plantea un sistema de asistencia a la dirección que, en esencia, permitiría a la moto corregir la trayectoria del piloto para evitar una colisión. No se trata de un simple aviso o una vibración en el manillar, sino de una intervención física real sobre la dirección, algo que hasta ahora había sido terreno exclusivo de los coches.

La idea es llamativa… pero también puede generar cierta polémica. Según la documentación de la patente, el sistema utiliza sensores capaces de detectar vehículos que se aproximan en una hipotérica trayectoria de colisión. Si el algoritmo determina que el piloto no está reaccionando a tiempo -por distracción, por pánico, por falta de margen o por no tener la habilidad suficiente para salvar la situación-, la moto aplicaría un pequeño giro de manera autónoma para esquivar el impacto. Técnicamente, sería una especie de ‘copiloto invisible’ que actuaría solo en situaciones de emergencia extrema.

Honda lleva tiempo explorando este tipo de tecnologías. Ya en otras patentes anteriores se había visto su interés por sistemas anti-caída a baja velocidad, capaces de mantener la moto estable aplicando fuerzas laterales en la dirección. Pero esta nueva propuesta va un paso más allá, porque no busca solo evitar una caída, sino anticiparse a un accidente con otro vehículo. Es, en cierto modo, una traslación del asistente de mantenimiento de carril o del frenado autónomo de emergencia que ya son habituales en los coches modernos.

La pregunta es: ¿cómo encaja esto en el mundo de la moto? La conducción sobre dos ruedas supone un equilibrio continuo entre control y sensibilidad de quien empuña el manillar y no se nos ocurre otro medio de transporte motorizado en el que el conductor sea tan determinante. Por tanto, es probable que muchos motoristas puedan ver con recelo que la moto ‘decida0 por ellos, aunque sea durante una fracción de segundo. Y no es un miedo infundado: como señalan algunos analistas, una intervención inesperada en el manillar puede resultar desconcertante, especialmente si ocurre en plena curva o en una maniobra delicada.

Aun así, la propuesta tiene cierto sentido desde un punto de vista estadístico. Muchos accidentes de moto se producen, como insinuábamos antes, porque el piloto no tiene tiempo de reaccionar ante un coche que invade su carril o realiza un giro inesperado. En esos casos, un sistema que actúe unas décimas de segundo antes podría marcar la diferencia entre un susto y una tragedia. Además, Honda insiste en que la intervención sería mínima, lo justo para modificar la trayectoria y evitar el impacto, no para tomar el control completo de la moto.

Imagen patente Honda


El debate, por tanto, está servido. ¿Estamos ante el futuro de la seguridad en moto o ante una idea demasiado intrusiva para un vehículo que se define por la libertad de movimientos? Probablemente, como ocurre con todas las innovaciones, la respuesta dependerá de cómo se implemente. Si el sistema actúaa con suavidad, de forma predecible y se puede configurar a gusto del usuario podría convertirse en un aliado valioso. Si resulta brusco o imprevisible, será rechazado por los propios motoristas.

Lo que está claro es que Honda no piensa renunciar a su objetivo declarado de reducir a cero las muertes en carretera, y esta patente es un paso más en esa dirección. Puede que aún falten años para ver algo así en un modelo de producción, pero el simple hecho de que un fabricante esté planteando estas soluciones demuestra que la seguridad en moto está entrando en una nueva fase… como ya sucediera años atrás en los coches y sus numerosas ADAS -muchas de las cuales, a la vista de su efectividad, han terminado convirtiéndose en equipamiento obligatorio en los modelos nuevos-.

También como en los coches, si esos dispositivos terminan llegando a las motos, también habrá que tener en consideración todo lo relacionado con su ciberseguridad, ya que en caso de que los sistemas de asistencia no estén bien protegidos, también podría darse el caso de que los crackers buscasen algún tipo de vulnerabilidad -por ejemplo, relacionada con el software que marca el comportamiento de dicha ayuda- para alterar su funcionamiento y provocar serias consecuencias.

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