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GM quiere un pre-cog para que sus coches se adelanten a los accidentes

General Motors trabaja en un sistema capaz de advertir al conductor de un choque incluso antes de que el peligro sea visible, una especie de 'precognición' automovilística que recuerda a Minority Report. La idea es sencilla de explicar: avisar de un riesgo que el conductor aún no puede ver, pero que el coche sí es capaz de detectar.

Imagen que muestra un sistema de avisos de riesgos de ciberseguridad

La patente, presentada a principios de este mismo año, describe un sistema llamado Non‑Line‑Of‑Sight Imminent Crash Warning. Su función es identificar obstáculos o vehículos que se aproximan desde fuera del campo de visión del conductor y calcular si existe riesgo real de colisión. Para ello combina cámaras, radar -que usa ondas de radio para detectar objetos- y lidar -un haz de luz láser pulsado que permite medir distancias con enorme precisión-. Según la documentación, estos sensores podrían ‘ver’ hasta 800 metros por delante, una distancia muy superior a la que alcanza un conductor medio incluso en condiciones ideales.

Una vez detectado un posible peligro, el sistema calcula la trayectoria del vehículo y la del objeto para determinar si ambas convergen. Si la respuesta es afirmativa, estima cuánto tiempo queda antes del impacto en función de la velocidad y la distancia. Ese margen puede ser de apenas uno o dos segundos, pero en seguridad vial es un mundo: suficiente para frenar, corregir la dirección o simplemente prepararse para una maniobra evasiva.

La patente describe escenarios muy concretos. En un cruce, por ejemplo, el sistema podría detectar que otro coche se aproxima demasiado rápido y está a punto de saltarse un semáforo. En una autopista, los sensores laterales podrían identificar a un vehículo que se acerca por detrás a demasiada velocidad como para realizar un adelantamiento seguro. En ambos casos, el conductor aún no ha visto nada, pero el coche ya ha hecho sus propios cálculos.

El aviso llega mediante las indicaciones mostradas en el head‑up display proyectado en el parabrisas o, si el vehículo no dispone de HUD, mediante una luz de advertencia en el cuadro de instrumentos. GM propone dos iconos: uno con dos coches para indicar un riesgo lateral -como un posible ‘sideswipe’ o choque lateral por roce- y otro con un solo coche para alertar de un obstáculo frontal. Una flecha señala la dirección del posible impacto. Y, en un guiño a la realidad actual del mercado, la patente contempla enviar estas alertas a wereables que emplee el conductos, como un smartwatch, unas gafas inteligentes o incluso un móvil colocado en el salpicadero, pensando en modelos que no tengan HUD o incluso carezcan de pantalla central.

GM subraya que el sistema sería especialmente útil en situaciones donde la visibilidad puede verse comprometida: carreteras de montaña, conducción nocturna o climatología adversa. Y aunque en el futuro podría integrarse con asistentes como el mantenimiento de carril o el control de ángulo muerto, la patente deja claro que su función es solo avisar. La decisión final -y la maniobra- sigue siendo tarea del conductor.

El dato que acompaña a la patente es llamativo -aunque bastante esperable-: el 27% de los accidentes anuales en un país como Estados Unidos se producen por colisiones fuera de la línea de visión. En un país donde, solo entre enero y junio de 2025, murieron 17.140 personas en accidentes de tráfico según la NHTSA, cualquier tecnología que reduzca ese porcentaje es más que bienvenida, si bien no se han dado a conocer plazos reales de implementación.

¿Y es posible anticiparse… a un ciberataque en el vehículo?

Si los coches empiezan a anticiparse a los accidentes, los usuarios también pueden adelantarse a otro tipo de riesgos: los ciberataques. Los vehículos modernos son como ordenadores con ruedas, y aunque cuentan con múltiples capas de protección, hay hábitos sencillos -muy de usuario, nada técnicos- que pueden suponer una gran diferencia.

El primero es mantener el software del coche siempre actualizado. Igual que en un móvil, las actualizaciones corrigen fallos y cierran vulnerabilidades que un atacante podría aprovechar. Conviene activar las actualizaciones automáticas cuando el fabricante lo permita y revisar de manera periódica si hay nuevas versiones disponibles, sobre todo antes de viajes largos.

También es importante proteger las llaves digitales. Si usas el móvil como llave, asegúrate de que esté bloqueado con PIN o biometría y evita compartir el acceso con aplicaciones que no necesites. En el caso de llaves físicas con apertura remota, guardarlas lejos de la puerta de casa reduce el riesgo de amplificación de señal -una técnica que permite copiar la señal sin tocar la llave-.

La conectividad del coche merece atención. Si no necesitas que el Bluetooth o el WiFi estén activos, desactívalos. Y si conectas tu móvil, evita hacerlo en redes públicas o desconocidas: un atacante podría interceptar la comunicación o intentar acceder a los sistemas del vehículo.

Por último, revisa qué permisos das a las aplicaciones vinculadas al coche. Muchas piden acceso a datos que no necesitan para funcionar. Si no es imprescindible, no lo concedas.

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