Ahora que los últimos días del 2019 nos permiten echar la vista atrás y contemplarlo en perspectiva, no cabe duda de que los fanáticos de los superdeportivos aún deben estar rascándose la cabeza en señal de incredulidad.
Porque, ya en el pasado Salón de Ginebra, pudo percibirse un cambio de tendencia en este segmento tan elitista, donde cada coche que surge se convierte, automáticamente, en reliquia de colección. Allí, modelos como el Pininfarina Battista aparecieron para demostrar que existían nuevos límites a explorar, los de la automoción eléctrica.
La ‘bravata’ del mítico carrocero transalpino tuvo pronto su réplica. Y de la mano de una firma no menos legendaria, afincada en Norfolk. En verano Lotus presentó su Evija, creado según los eternos preceptos que estableciera -como un credo- Sir Colin Chapman, ‘pecando’ tan sólo en lo referente a su exacerbada planta motriz.

Aun separados en dos propulsores, 2.000 CV siguen siendo casi imposibles de administrar para el conductor medio. Con ese fin en mente, la tarea de los ‘Test Drivers’ de la marca está siendo tan ardua… como decisiva.
El sueño toma forma
De entre ellos, Gavan Kershaw -director de atributos e integridad de producto en Lotus Cars- es uno de los hombres que más kilómetros han completado con el Evija. Gracias a sus anotaciones -convenientemente reveladas por la firma- hemos podido conocer en qué estado se encuentra el desarrollo de esta máquina.

En sus palabras, en líneas generales el coche «se encuentra en un estado de máxima pureza, sin controles de estabilidad o de torsión. De esta forma, podemos evaluar los fundamentos del bastidor, para obtener el agarre mecánico antes de que se añadan otras capas, como la electrónica. […] Así es como se hacen los Lotus: sentando las bases correctamente desde el principio».
No obstante, a pesar de lo revolucionario del modelo, la tradición Lotus siempre encuentra su hueco. Como el propio Kershaw asevera, «también se trata de importar la experiencia de otros vehículos -la que proviene de manejar nuestros GT Exige y Evora-, y asegurarnos de que el núcleo del ‘ADN Lotus’ está presente en su plenitud en el Evija».















