La historia de Volvo está íntimamente ligada a los avances en los sistemas de seguridad. Desde que en 1959 introdujeran en Europa el cinturón de tres puntos, la firma de Gotemburgo ha recorrido un largo camino en su lucha por proteger la parte más importante de un automóvil: las personas que viajan en él.
Aprovechando el 60 aniversario de su invento estrella, la marca ha dado un nuevo paso inédito en la industria: poner sus conocimientos en este campo al alcance de todos.
Preservando la experiencia
Tal es el objetivo del proyecto E.V.A. De manera similar a otras entidades ‘de la memoria’, Volvo ha conseguido digitalizar casi cincuenta años de informes y estudios sobre siniestralidad, sus causas… y sus consecuencias.
Muchos de estos documentos fueron claves en el desarrollo de algunos de los sistemas más famosos de la compañía, como el SIPS -un conjunto de refuerzos estructurales para la protección lateral- o el WHIPS -un mecanismo que evita el ‘latigazo cervical’-.
Algunos de ellos arrojan conclusiones interesantes. Por ejemplo: en un accidente, las mujeres son más propensas a sufrir lesiones cervicales. Un detalle de suma importancia para la seguridad, que muchas marcas pasan por alto.
No así Volvo que, desde 1995, utiliza modelos femeninos en sus pruebas de choque. En la actualidad poseen ‘dummys’ de varios tipos como, por ejemplo, uno que emula una mujer embarazada.
Y es que el fin último de E.V.A. está escrito en sus siglas: «Equal Vehicles for All». Esta expresión encierra la meta actual de la marca sueca: crear coches que sean igual de seguros para todas las personas, independientemente de su género, edad o talla.















