«La nueva normalidad» es, en estos días, el concepto que más escuchamos por boca de políticos y tertulianos en los medios de comunicación generalistas. Aluden, con él, a todas aquellas normas y maneras a las cuales tendremos que acostumbrarnos al término del actual confinamiento.
No cabe duda de que el terrible coronavirus -además de su manifiesta mortalidad- está ya alterando el desarrollo de las relaciones interpersonales. Y no sólo en la comunicación con nuestros familiares y amigos, sino también a la hora de realizar transacciones tan comunes… como comprar un coche.
Cambios… para intentar que nada cambie
Si bien existen marcas que mantienen abiertos sus servicios oficiales -a disposición de los ‘profesionales esenciales’ que lo necesiten-, los concesionarios no abrirán sus puertas al público de nuevo hasta que el estado de alarma no finalice. Pero, mientras eso sucede, los principales agentes del sector ya tienen listo su plan de acción.
La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones –Anfac-, la patronal de concesionarios Faconauto y la Asociación Española de Proveedores de Automoción –Sernauto– han consensuado con los sindicatos UGT y CCOO la puesta en marcha de un protocolo de prevención que permita «garantizar la salud de todos los trabajadores y clientes, y colaborar al máximo en la lucha contra la pandemia del coronavirus».
Dicho protocolo contempla medidas como controlar la temperatura de los empleados, nuevas actuaciones de higiene personal, cambios en los métodos de acceso a proveedores externos o desinfecciones periódicas del establecimiento.
De cara al público, el comunicado conjunto destaca que los concesionarios informarán “a todos los clientes, en un sitio visible, de las instrucciones de seguridad que se deben respetar. Así como la necesidad de guardar la distancia mínima de seguridad señalada en el protocolo”.
También indican que se pondrá a disposición de los clientes geles desinfectantes, antes de su acceso al centro. Y en el caso de no poder garantizar la distancia mínima de seguridad -un metro y medio, aproximadamente-, instan a las empresas a proporcionar también mascarillas a los clientes.
Por último, en lo referido a la entrega de vehículos el protocolo recoge que dicha operación -tanto en venta como en posventa, cortesía y pruebas- deberá efectuarse manteniendo la distancia mínima de seguridad, con los equipos de protección adecuados y tras firmar una declaración responsable -por parte de la empresa- de que el vehículo ha sido desinfectado.















