Cruise, filial perteneciente a General Motors ha mostrado lo que considera que será el futuro de los automóviles. Se llama Origin y es un concepto de vehículo que prescinde de conductor, de pedales y volante. Únicamente cuenta con asientos -que van situados frente a frente- para disfrutar del trayecto y unas pantallas. El fabricante ha señalado que el vehículo totalmente autónomo no sólo aporta mucha más comodidad… sino que enfatizará la seguridad.
Lo más probable es que, al principio, no sea un vehículo que se pueda comprar de forma particular. De hecho, el propio fabricante ni siquiera lo denomina como ‘coche’, sino que prefiere llamarlo ‘bloque con ruedas’. Tampoco es un autobús, porque no tiene una ruta programada, una serie de horarios o unos itinerarios de los que no puede salirse.
Podríamos calificar al Origin como un servicio similar al taxi o un VTC, que estaría disponible para su utilización las 24 horas de los siete días de la semana. ¿Cómo requerir sus servicios? Fácil; el cliente ‘llama’ al vehículo por medio de una app que se ha instalado previamente el móvil. El vehículo recibe la posición del cliente, acude a recogerlo, le abre las puertas y lo lleva al lugar de destino que haya indicado, sea el que sea… siempre que esté dentro de la zona en la que ofrece su servicio.

Esa zona debería ser inicialmente San Francisco -lugar en el que fue probado el vehículo-. Pero, Cruise asegura que podría desplazarse desde y hasta cualquier lugar de los Estados Unidos sin ningún tipo de inconveniente.
Nivel 5: el más autónomo de todos
El Cruise Origin tiene el tamaño de un SUV grande y espacio interior hasta para seis personas. De hecho, sus seis asientos están dispuestos muy al estilo de los trenes: con dos filas de tres butacas enfrentadas entre sí; ¿el acceso? A través de unas puertas corredizas automáticas que dejan un gran hueco entre ambas.
Para que el Origin pueda ser un autónomo de nivel 5 lleva embarcada prácticamente toda la tecnología que ha sido capaz de desarrollar el mundo del automóvil a día de hoy. Así, cuenta con cámaras, radares articulados, LIDAR y radares de largo y corto alcance para crear una imagen de lo que ocurre en torno al vehículo.
Confían tanto en sus habilidades que se ha confirmado que no habrá una persona que controle el Cruise Origin de manera remota en caso de incidencia. De hecho, el fabricante asegura que cuenta con la tecnología necesaria para que no se produzca ningún tipo de fallo. Lo que si habrá es un sistema de vigilancia en vivo desde una sala de control que gestione la flota de la compañía.















