Desde los inicios de la circulación por carretera, la fatiga ha sido uno de los principales causantes de accidentes, con un alto coste en vidas humanas… por algo tan aparentemente sencillo como la falta de descanso.
Las actuales tecnologías proporcionan a los constructores de automóviles nuevas y múltiples vías para combatir los peligrosos efectos de quedarse dormido tras el volante de nuestro coche.
Un traje que te convierte en ‘zombi’
El caso de Ford es uno de los más curiosos: con motivo del Día Mundial del Sueño -que tiene lugar cada 18 de marzo., la marca presentó una iniciativa destinada a concienciar a los jóvenes conductores.
Para ello desarrollaron una serie de mecanismos que, colocados sobre una persona, permiten experimentar las sensaciones de alguien que no ha dormido lo suficiente.
Unas gafas sobre los ojos provocan visión borrosa, y un chaleco con varias masas en su interior vuelve nuestras acciones más lentas e imprecisas. En suma, este traje transforma a su portador en el perfecto candidato a sufrir un accidente si se pone a los mandos de un vehículo.
Un ‘ángel de la guarda’ japonés
Los sistemas para prevenir el cansancio, que en un principio sólo poseían los modelos más caros y prestigiosos, han ido popularizándose con el paso del tiempo. De manera similar al tacógrafo de un camión, lanza sus avisos en función del tiempo que lleve rodando el coche.
Para Mazda no es suficiente. En su exitoso CX-30, la marca japonesa ha incorporado un método de cámaras con reconocimiento facial. Como en un casino de Las Vegas, el software prestará atención a la expresión de tu rostro mientras vas conduciendo.
Si en algún momento nota alguna mueca típica de la somnolencia, emitirá varios mensajes para hacerte saber que necesitas parar a descansar. Y gracias a su visión por infrarrojos, te protegerá incluso de noche.
Gran Hermano… by Volvo
Como grandes maestres de la seguridad activa, Volvo no permanece ajena a esta problemática. Los suecos van un paso más allá que sus colegas de Hiroshima, y a las cámaras que vigilan al conductor les añaden… los micrófonos.
En este caso, los datos producidos por el reconocimiento facial y vocal son utilizados por el vehículo para confeccionar un patrón de la conducta del piloto en tiempo real.
Un manejo errático de la dirección, un parpadeo demasiado prolongado o una reacción a destiempo podrán legitimar al sistema para emitir alertas acústicas… o, incluso, para aminorar la marcha del vehículo y estacionarlo.
Diseñado para percibir -además de fatiga- acciones derivadas de un comportamiento distraído o alcoholizado, su gran cantidad de ‘dispositivos espía’ puede asustar a los conductores preocupados por su privacidad.
Todas estas soluciones son buenas para evitar este grave problema, pero… ¿de verdad necesitamos estar tan vigilados?















