Créase o no la ‘alarma climática’ que impera en la actualidad, lo cierto es que cada vez más sectores de la economía occidental apuestan por incluir políticas que favorezcan la protección del medio ambiente.
Las marcas de coches, además, se encuentran en una posición ‘delicada’ para la opinión pública. No en vano, las voces profanas les acusan de ser las responsables del llamado ‘calentamiento global’. Y desde el plano político, las recientes restricciones en materia de CO2 no son, precisamente, las ‘ayudas’ que podrían esperar.
Por tanto sólo les queda adaptarse a la actual corriente ecológica, cosa que ya hacen a nivel de sus productos, cada vez más electrificados. Pero también necesitan que la fabricación de aquéllos ocasione al entorno el menor perjuicio posible. Esto ha llevado a muchos constructores a buscar la llamada ‘huella neutra’ de carbono en sus instalaciones y procedimientos.
Ni una gota fuera
En su lucha por conquistar esta meta, Bentley se ha aplicado con esmero en el último año. Lejos de anclarse en sus tradiciones, los de Crewe han introducido numerosas soluciones para aprovechar mejor toda la energía y recursos que emplean.
La última de ellas ha tenido como protagonista su suministro de agua. Para asegurarse de no perder una sola gota -y limitar su uso a la estrictamente necesaria-, la marca está poniendo a prueba un sistema de aprovechamiento con la intención de reciclar la que se utiliza en los procesos de pintura y lacados.

Previamente a su paso por las cabinas, el agua se canaliza hasta una maquinaria especial que emplea tecnología de ósmosis. Mediante este proceso las partículas contaminantes se separan de las moléculas de agua, lo cual garantiza una pureza total del líquido elemento. Sin embargo, este método no es muy eficaz: para obtener un litro de agua tan prístina -necesario para garantizar la calidad del trabajo-, hacen falta tres sin tratar.
La innovación introducida por los técnicos de Bentley se trata de un sistema de reciclaje que consigue recuperar esos dos litros perdidos, reintegrándolos en la cadena de pintado. Con ello se consigue no sólo optimizar tan precaido recurso, sino también mantener los terrenos de Crewe libres de contaminación por aguas residuales.















