No es un puesto más dentro del departamento técnico, sino una pieza clave en un momento en el que los vehículos se han convertido en sistemas conectados -«ordenadores con ruedas», como destaca habitualmente la CEO y fundadora de la empresa tecnológica EUROCYBCAR, que es Azucena Hernández-, actualizables y expuestos a riesgos que hace solo una década ni siquiera estaban en el radar de los fabricantes.
La oferta -eso sí, publicada en Estados Unidos, que es donde se encuentra la central del grupo automovilístico Stellantis-, describe un perfil que combina experiencia en arquitectura electrónica, dominio de redes como CAN, LIN o Ethernet y, sobre todo, capacidad para detectar vulnerabilidades antes de que el vehículo llegue a manos del cliente.
El rol se centra en integrar y probar el conjunto de unidades de control electrónico en un banco de sistemas, asegurando que el software que gobierna cada módulo funciona sin fallos y, sobre todo, sin padecer algún tipo de brecha de seguridad -que es lo atractivo del puesto-.
El proceso arranca desde lo más básico, como flashear las distintas ECUs -es decir, borrar el software que llevan las centralitas del coche y ponerles uno nuevo; algo así como reinstalar el sistema operativo del móvil para que funcione mejor o tenga nuevas funciones- y continúa con una batería de pruebas que evalúan la comunicación interna del vehículo, la estabilidad del software bajo estrés y la resistencia frente a ataques o comportamientos anómalos. La descripción del puesto menciona explícitamente técnicas como el escaneo de vulnerabilidades y el penetration testing, además de auditorías y análisis de riesgos que permitan anticipar debilidades antes de que puedan ser explotadas.
El candidato ideal no solo debe saber encontrar fallos, sino también entender cómo se construye la arquitectura del vehículo desde el diseño -es decir, desde que un modelo se concibe desde cero, lo cual es la opción idea, ya que aplicar mejoras en la seguridad de cualquier producto tecnológico, ya sea un coche o un teléfono móvil es más complicado cuando dicho producto ya se ha empezado a fabricar y ya no digamos si ya está a la venta-.
Stellantis quiere a alguien capaz de trabajar codo con codo con los equipos de software y de arquitectura, cuestionando decisiones -lo cual es algo que sorprende en la descripción de esta oferta-, proponiendo mejoras -lo que se suele denominar como ‘tener un carácter proactivo’- y participando desde las primeras fases del desarrollo -algo fundamental para controlar todos los aspectos desde el primer momento-.
La industria ha aprendido -quizá con algo de retraso, aunque ya se sabe: más vale tarde que nunca- que la ciberseguridad no puede ser un añadido de última hora, y este tipo de perfiles se integran ya en el proceso desde el primer día. El puesto también exige familiaridad con herramientas de automatización, metodologías ágiles y lenguajes como Python, CAPL o C++ -que son los formatos más habituales en cuanto a lenguajes de programación- porque buena parte de las pruebas se ejecutan de forma continua en entornos de integración.
Lo interesante es que esta oferta no es un caso aislado. La automoción vive una transformación ‘de alta velocidad’ hacia plataformas centralizadas, funciones conectadas y actualizaciones remotas, y eso ha disparado la demanda de especialistas en ciberseguridad. Marcas de todos los tamaños, desde gigantes como Toyota o Mercedes hasta nuevas startups de movilidad eléctrica, están reforzando sus equipos para proteger vehículos que ya no son máquinas que viven ‘incomunicadas’ de todo lo que las rodea, sino nodos dentro de una red más grande, que reciben y envían datos de forma continua.

El coche conectado -y ya no digamos si es eléctrico- ha abierto un nuevo frente: proteger el software, ya que eso es sinónimo de proteger al usuario: ya sea su privacidad como su propia vida mientras conduce -y las de sus acompañantes, la de otros usuarios de la vía…-.
Por cierto, que si te preguntas sobre las condiciones laborales para el puesto, decirte que no se mencionada nada en la oferta original, lo cual es bastante habitual en otras ‘ofertas técnicas’ de Stellantis en Estados Unidos, donde muchas veces, aspectos como la retribución de un trabajo se dejan para fases posteriores del proceso de selección.
Con todo, este tipo de profesiones en aquel país americano suelen estar bien retribuidas. De hecho, según estimaciones -de tipo general, eso sí- de portales de empleo como Glassdoor, se habla de salarios medios para ingenieros de ciberseguridad en Stellantis en torno a 115.000 dólares anuales -casi 100.000 euros-.
Si quieres ser el candidato ideal…
…tienes que destacar por tu nivel de formación. En este sentido, una buena recomendación para sobresalir sobre el resto de candidatos que se presentan a un proceso selectivo es que ofrezcas algo ‘distintivo’. Y hoy, sin lugar a dudas, la formación relacionada con la ciberseguridad vinculada a la automoción es algo que te puede hacer ‘diferente’ al resto.
Una de las formas de conseguir nuevas aptitudes es apuntarse a alguno de los interesantes cursos que ofrece el Área de Formación de Grupo CYBENTIA, que dirige Jonay Peñate. Cuenta con un amplio catálogo de productos, tanto presenciales como online impartidos por un equipo único de hackers y CyberQTesters expertos en ciberseguridad aplicada a vehículos; entre ellos, destacan el ‘Curso de Experto en Normativa de Ciberseguridad para Vehículos UNECE/R155′, pero también el ‘Curso de Especialista en Ciberseguridad para Vehículos Eléctricos‘ o uno de los últimos que se han sumado a su oferta formativa: el ‘Curso de Ciberseguridad aplicada a la Peritación Forense de Vehículos’.
Teniendo en cuenta que son bonificables por FUNDAE -lo cual implica buenos descuentos- y que son muy cómodos de cursar, resultan perfectos para aumentar de manera notable las ‘skills’ o cualificaciones de un postulante a una oferta de trabajo como la que propone Stellantis.















