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¿Cómo puede usar mis datos un coche conectado?

Se estima que, en 2020, el 75% de los coches serán vehículos conectados. Estos ofrecen servicios que recopilan cada vez más información de sus usuarios. ¿Debemos preocuparnos de lo que ocurre con esos datos?

En la imagen aparece un hombre utilizando una tablet

La aplicación del nuevo Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) ha estado, este año, en boca de todos. Lo cierto es que, aunque entró en vigor en mayo de 2016, no ha sido hasta el mismo 2018 cuando su aplicación ha sido obligatoria en nuestro país.

Estos dos años deberían haber servido para que nos fuésemos preparando y adoptando todas las medidas necesarias que nos permitiesen estar en condiciones de cumplir con las previsiones del citado RGPD. Sin embargo, hemos sido testigos de cómo, en la mayoría de los casos, se ha esperado hasta el último momento para adaptarse el nuevo reglamento. Sirva de ejemplo que, en abril de este mismo año, sólo un tercio de las empresas cumplían en materia de protección de datos.

Uno de los beneficios de este nuevo reglamento europeo es que, mientras antes de su entrada en vigor el tratamiento de datos estaba sujeto a un conjunto distinto de normas según el país en cuestión, ahora todas las empresas dentro de la UE cumplirán la misma normativa.

Tus datos valen más de lo que piensas

No hay que olvidar que la venta de datos personales ha sido un tema de continuo debate. Por ejemplo, durante mucho tiempo, empresas de marketing han utilizado para sus campañas información personal de miles de personas. Simplemente datos como el nombre, los apellidos y el número de teléfono podían ser vendidos por unos 15 euros por persona.

Pero nos encontramos ante otra tesitura, ¿estamos protegidos en esta materia en el ámbito automovilístico? El llamado coche conectado es una realidad desde hace ya mucho tiempo. Si a eso le sumamos el resultado de algunos estudios, que estiman que en 2020 el 75% de los coches que circulen serán conectados, ¿debemos estar preocupados?

A través de un coche conectado se pueden recoger miles de datos del usuario, tales como los lugares que visita, cómo conduce, a qué velocidad lo hace, sus gustos musicales… Y los servicios que un vehículo de estas características ofrece son cada vez más, por lo que la cantidad de datos recopilados es ingente. Pero ¿quién se queda estos datos? ¿Pueden ser usados?


Datos como el nombre, los apellidos y el teléfono podían ser vendidos por 15 euros


La lógica indica que esta información nunca debería ser vendida a terceros y que solamente obraría en poder del fabricante del vehículo para ser usada, exclusivamente, para mejorar su seguridad en base a la recopilación de estos datos, o mejorar la eficiencia de los mismos. Sin embargo, ya hemos vivido en otros ámbitos lo valiosa que puede llegar a ser esta información para terceros y lo que están dispuestos a pagar.

Es por todo ello que, en parte, podemos estar tranquilos, ya que el nuevo RGPD, establece reglas muy estrictas sobre la recolección de datos. Así, los usuarios, en cualquier ámbito, deberán dar un consentimiento explícito y claro para que se produzca.

Por ejemplo, la nueva normativa permite una protección en la aplicación de los datos recopilados en los coches conectados y, en caso de accidente, los que dispongan de tecnología ‘eCall’ -el sistema de llamadas de emergencia europeo, cuya misión es llamar de forma automática al centro de servicios de urgencia, facilitando datos sobre la localización del vehículo-, permitirá la cesión de estos datos, amparada en la protección que conlleva la nueva RGPD.

Se trata, pues, de un tema del que habrá que seguir hablando durante los próximos años, ya que son cada vez más las compañías propietarias de diferentes marcas de vehículos. Y en ese caso, los millones de datos de los que dispone, deberá conllevar a una regulación aún mayor.

Soy Ingeniero informático, con Máster Universitario en Gestión Estratégica de la Información y el Conocimiento en las Organizaciones, Máster Universitario en Liderazgo y Gestión Pública, y Programa Superior de Gestión Pública. Ejercí hasta 2011 como profesor de Ingeniería Informática en la Universidad de San Jorge y en la Universidad de Zaragoza, Perito Informático Forense, Profesor de Formación Profesional y de Secundaria y Presidente de la Asociación de Ingenieros Técnicos en Informática de Aragón. Desde 2011, formo parte de las Cortes de Aragón como Diputado y soy Vicepresidente de la Comisión de Innovación, Investigación y Universidad. En el pasado, he sido Presidente de la Comisiones de Innovación e Industria y de Innovación y Nuevas Tecnologías.

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